En una serie de encuentros diplomáticos y foros industriales, representantes de Estados Unidos y Taiwán han anunciado un plan estratégico para fortalecer la defensa de la isla mediante la creación de una cadena de suministro de drones libre de componentes chinos. Esta iniciativa, denominada “cadena de suministro no roja” por el presidente taiwanés Lai Ching-te, busca garantizar que los sistemas de defensa sean seguros, confiables y democráticos ante las crecientes incursiones de China en la “zona gris“.

Un “nido de avispones” para la disuasión
El director del Instituto Americano en Taiwán (AIT), Raymond Greene, ha sido una de las voces principales en este impulso, afirmando que “nada disuadirá el conflicto de manera más efectiva que convertir a Taiwán en un nido de avispones de drones aéreos, de superficie y submarinos”. Según Greene, los drones representan una oportunidad para cambiar las reglas del juego en la seguridad regional, permitiendo que, incluso ante fuerzas abrumadoras, los defensores prevalezcan, citando como ejemplo las lecciones aprendidas en la guerra de Ucrania.
Esta visión es compartida por el congresista estadounidense Michael McCaul, quien tras visitar Ucrania, se mostró convencido de que la producción conjunta de tecnología de drones es esencial para la paz a través de la disuasión. McCaul advirtió que el Partido Comunista Chino está actualmente “probando sus capacidades y las vulnerabilidades de Taiwán” en preparación para una posible invasión.

Ventajas industriales
El presidente Lai Ching-te ha subrayado que Taiwán posee ventajas competitivas críticas en semiconductores, tecnologías de la información y manufactura de precisión, lo que posiciona a la nación para capturar una oportunidad mayor en la industria global de drones. Lai enfatizó que la meta es desarrollar una cadena de suministro segura y confiable en asociación con Estados Unidos para responder rápidamente a las necesidades de los mercados de defensa internacionales.
Como parte de este esfuerzo, el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología de Chung-Shan (NCSIST) de Taiwán ha pasado recientemente una revisión de calificación para integrarse en la cadena de suministro de defensa de EE. UU. Acto seguido, el gobierno de Taiwán propuso un presupuesto especial de 210.000 millones de dólares taiwaneses (aprox. 6.500 millones de USD) para la adquisición de drones desarrollados localmente. Con ello, se busca elevar la industria de drones al estatus de “montaña guardiana” de la nación, con centros como Taichung convirtiéndose en corredores industriales clave para vehículos no tripulados.

A pesar de la ambición del proyecto, existen desafíos internos. La congresista estadounidense Young Kim ha instado a que Taiwán apruebe rápidamente legislaciones de adquisición de drones a escala, señalando que “el tiempo es urgente” debido a la situación de seguridad en el Indo-Pacífico. Mientras tanto, en el legislativo de Taiwán, se debate si estos fondos deben provenir de presupuestos especiales o del presupuesto anual ordinario, aunque existe un consenso general sobre la importancia de estos sistemas asimétricos para la defensa nacional.
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