Siria vuelve al centro del tablero mientras Macron, Trump y Erdogan intentan marcar el nuevo equilibrio regional

Visita de Emmanuel Macron a Damasco, donde declaró que "hoy es el inicio de una nueva era" y ofreció apoyo francés para reconstruir una Siria segura, soberana y plural. Créditos: France24.

Visita de Emmanuel Macron a Damasco, donde declaró que "hoy es el inicio de una nueva era" y ofreció apoyo francés para reconstruir una Siria segura, soberana y plural. Créditos: France24.

Tras años de ostracismo y una guerra civil que parecía eterna, Siria ha dejado de ser un campo de batalla para transformarse en el tablero donde las grandes potencias ensayan un nuevo equilibrio regional. La llegada de Emmanuel Macron a Damasco el pasado 6 de julio no es solo un gesto diplomático; es el disparo de salida de una carrera por la influencia en la Siria pos-Assad.

Niños juegan en una plaza que fue bombardeada anteriormente por las fuerzas del régimen en el campo de refugiados de Yarmouk, en Damasco, el 26 de diciembre. [Ali Haj Suleiman/Al Jazeera]

Al aterrizar en Damasco, Macron se convirtió en el primer líder de una potencia occidental en validar el gobierno de Ahmad al-Sharaa. Su estrategia es clara: Francia busca liderar la reconstrucción de un país en ruinas que necesitará cientos de miles de millones de dólares para recuperarse. Acompañado por una delegación empresarial, el presidente francés no solo firma memorandos de entendimiento, sino que busca otorgar legitimidad occidental a un liderazgo que aún genera dudas por su pasado. Macron ya ha sido el principal impulsor del levantamiento de las sanciones internacionales, preparando el terreno para una inversión masiva que devuelva a Siria a la economía global.

La cumbre de Ankara: El factor Trump y el peso de Erdogan

El centro de gravedad se desplazará en los próximos días a la cumbre de la OTAN en Ankara, un evento que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, pretende capitalizar para consolidarse como el gran mediador regional. En este escenario, el encuentro previsto entre Donald Trump y Ahmad al-Sharaa redefine las prioridades de Washington. Para la administración Trump, la normalización de Siria tiene un objetivo estratégico: que Damasco actúe como un contrapeso contra Hezbollah y la influencia de Irán. Estados Unidos apuesta a que una Siria soberana y reconstruida tenga más incentivos para alejarse de las milicias pro-iraníes y estabilizar su frontera sur.

El presidente Trump ofrece una rueda de prensa en el AF1. Créditos: Galería de la Casa Blanca.

Sin embargo, no todos ven con optimismo este nuevo orden. Israel observa con profunda desconfianza cualquier equilibrio que fortalezca a un gobierno sirio cuyas raíces están en grupos islamistas como Hayat Tahrir al-Sham. Aunque el panorama regional goza de una calma relativa tras los conflictos en Irán y Líbano, para el estamento de seguridad israelí la pregunta sigue siendo la misma: ¿es Ahmad al-Sharaa un estadista pragmático o un actor radical camuflado bajo un traje de diplomático? La inclusión de mujeres y minorías en el nuevo esquema de poder sirio es una de las “garantías democráticas” que Occidente exige, pero que Israel audita con lupa estratégica.

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