Un nuevo informe del International Institute for Strategic Studies (IISS) muestra que Rusia habría llevado adelante una campaña de operaciones con drones sobre Europa utilizando embarcaciones de su denominada “flota fantasma” como plataformas de lanzamiento. Según el centro de estudios británico, las incursiones registradas entre agosto de 2024 y febrero de 2026 responderían a una estrategia de guerra híbrida destinada a recopilar inteligencia, evaluar la capacidad de respuesta de la OTAN y poner en evidencia las limitaciones de las defensas aéreas europeas.

En este sentido, el estudio identifica 144 incidentes considerados sospechosos en doce países miembros de la OTAN e Irlanda. Alemania concentró la mayor cantidad de reportes, seguida por Bélgica, Dinamarca y los Países Bajos. De acuerdo con el IISS, cerca de la mitad de los sobrevuelos ocurrieron sobre instalaciones militares, mientras que otros afectaron aeropuertos civiles, puertos, plantas energéticas y centros industriales estratégicos. La mayor concentración de episodios se registró durante el segundo semestre de 2025, cuando varios aeropuertos europeos debieron suspender temporalmente sus operaciones debido a la presencia de drones.
La investigación sostiene que uno de los principales objetivos de estas operaciones habría sido aplicar el concepto militar ruso conocido como “reconocimiento mediante el combate”, una doctrina que busca obligar al adversario a activar sus sistemas defensivos para revelar capacidades, protocolos de reacción y posiciones de radares. Bajo esa lógica, cada incursión permitiría recopilar información sobre los tiempos de respuesta de la defensa aérea aliada, los procedimientos de coordinación entre autoridades civiles y militares y las vulnerabilidades existentes en la arquitectura de seguridad europea.
La “flota fantasma rusa” fue clave en esta operación
Otro de los aspectos destacados es la posible utilización de la denominada “flota fantasma rusa”. El IISS sostiene que numerosos buques empleados por Moscú para transportar petróleo burlando las sanciones internacionales presentan patrones de navegación compatibles con operaciones de lanzamiento y recuperación de drones. A partir del cruce de datos del Sistema de Identificación Automática (AIS), imágenes satelitale y registros del proyecto ACLED, se identificaron coincidencias temporales y geográficas entre la presencia de estas embarcaciones y varios incidentes registrados en Dinamarca, Alemania, Irlanda, Francia y los Países Bajos.

Entre los casos analizados figuran sobrevuelos sobre bases militares estadounidenses en el Reino Unido, instalaciones donde se entrenaban soldados ucranianos en Alemania, la base aérea neerlandesa de Volkel —considerada una de las sedes del sistema de disuasión nuclear compartida de la OTAN— y la base francesa de submarinos nucleares de Île Longue. Estas acciones responderían al interés ruso por cartografiar infraestructuras críticas, identificar centros logísticos vinculados al apoyo occidental a Ucrania y obtener información sobre instalaciones asociadas al componente nuclear aliado.
Rusia dejo al descubierto los problemas estructurales de la seguridad Europea y la OTAN
El informe también señala que la campaña habría perseguido objetivos económicos y psicológicos. Los cierres temporales de aeropuertos, las interrupciones del tráfico aéreo y la incertidumbre generada entre la población formarían parte de una estrategia destinada a incrementar los costos de seguridad para los gobiernos europeos y erosionar la confianza pública en la capacidad de los Estados para proteger su espacio aéreo. Paralelamente, el IISS sostiene que campañas de desinformación difundidas por redes alineadas con Moscú buscarían sembrar dudas sobre la autoría de los incidentes y profundizar las divisiones políticas dentro de Europa respecto del apoyo a Ucrania.

El informe concluye que la campaña dejó al descubierto un problema estructural para la seguridad europea. Las actuales defensas antiaéreas fueron concebidas para interceptar aeronaves y misiles convencionales, pero presentan limitaciones frente a drones pequeños, lentos y lanzados desde plataformas marítimas cercanas al continente. En consecuencia, se advierte que Europa necesita acelerar el desarrollo de capacidades antidrones, mejorar la coordinación entre autoridades civiles y militares y fortalecer los mecanismos de atribución si pretende responder a futuras operaciones de guerra híbrida.
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