La apertura de la 68.ª reunión ordinaria de la Cumbre del MERCOSUR en Paraguay se desarrolla bajo un clima de fuertes tensiones políticas. El encuentro en Asunción está atravesado por la decisión del presidente argentino de no asistir a la cita regional para concentrar sus esfuerzos en la gestión doméstica tras una semana de crisis política interna que incluyó la salida de figuras centrales de su administración.

Desde la Casa Rosada justificaron la ausencia de Milei señalando que permanecerá en el país para trabajar junto a sus ministros y preparar la jura de Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete tras la renuncia de Manuel Adorni.
La ausencia de Javier Milei en Paraguay responde a la necesidad de reordenar el frente interno luego de un fin de semana agitado por la renuncia de Manuel Adorni tras un largo periodo de desgaste. El mandatario optó por priorizar la asunción de Diego Santilli, quien se convierte en el cuarto jefe de Gabinete de la gestión libertaria con el objetivo de profesionalizar el diálogo político con los sectores aliados y los gobernadores dialoguistas.
En representación de la Argentina, el canciller Pablo Quirno asumió el liderazgo de las negociaciones en un bloque que enfrenta el desafío histórico de modernizarse y abrirse al mundo mediante la simplificación de aranceles y la convergencia regulatoria que permita competir de manera efectiva en el escenario global.
Bajo la premisa de una mayor libertad económica, el MERCOSUR anunció durante esta cumbre el lanzamiento formal de las negociaciones para un acuerdo de libre comercio con Japón y el inicio de conversaciones con Vietnam, cuya primera ronda tendrá lugar en agosto en Buenos Aires. Estas iniciativas buscan mejorar el ingreso de productos regionales a un mercado combinado de casi mil setecientas millones de personas que representan una porción significativa del producto bruto interno global.

Argentina sostiene su intención de flexibilizar las reglas para permitir que cada país negocie acuerdos de manera individual y formalice su ingreso al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, lo cual es visto con cautela por Brasil debido a las posibles distorsiones que generaría dentro de la unión aduanera.
Tensiones ideológicas y la construcción de la marea azul regional
A pesar de los avances técnicos, la relación entre Buenos Aires y Brasilia atraviesa un período de enfriamiento institucional debido a las marcadas diferencias ideológicas entre sus líderes que han pasado de la ofensiva directa a una convivencia gélida. Horas antes del inicio de la cumbre, Javier Milei recibió en la Quinta de Olivos al senador brasileño Flavio Bolsonaro en un gesto que profundiza su vínculo con la oposición de Brasil y tensiona el clima con el gobierno de Lula da Silva. El mandatario argentino busca consolidar lo que denomina una ola azul en la región para expandir el predominio de las fuerzas de derecha y reconfigurar los organismos internacionales mediante alianzas con líderes de países como Colombia y El Salvador.

La agenda en Paraguay también está marcada por la asunción de Uruguay como presidente pro tempore del espacio con la mirada puesta en la aplicación del tratado con la Unión Europea que entró en vigor provisional el pasado primero de mayo. El reparto de las cuotas de exportación libres de aranceles genera roces internos ya que Paraguay propone asignar porcentajes específicos para evitar que los países con mayor capacidad agoten los cupos rápidamente. Las autoridades paraguayas advirtieron sobre el riesgo de que prevalezca una ley de la selva comercial luego de que exportadores argentinos utilizaran en pocas semanas la totalidad de los cupos correspondientes a productos como miel y arroz, dejando sin margen a los socios menores del bloque.
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