El próximo 1 de julio, Irlanda asumirá la presidencia del Consejo de la UE. Pero, en un contexto de creciente tensión en el Viejo Continente, principalmente por la amenaza que representa Rusia, expertos en seguridad se preguntan si uno de los países más débiles de la UE en términos militares está preparado para proteger las cumbres y las infraestructuras críticas del bloque frente a drones y ciberataques.

El año pasado, cuando el presidente ucraniano Volodímir Zelenski viajó a Dublín, se detectaron cinco drones no identificados cerca de la trayectoria de vuelo de la aeronave del mandatario, a pesar de la presencia de un buque naval irlandés encargado de asegurar la zona.
Así, quedó en evidencia los problemas a los que se enfrenta la isla: El episodio “demostró que las visitas políticas de alto nivel traen vulnerabilidad”, dijo Barry Andrews, eurodiputado de Irish Renew Europe que redactó un importante informe sobre la defensa irlandesa. “Con la presidencia, te pones un blanco en la espalda”, agregó.
Un problema a futuro
El mandato de seis meses de Irlanda supervisando las negociaciones políticas entre países de la UE incluirá cumbres importantes, incluida la reunión de la Comunidad Política Europea, y 22 reuniones ministeriales informales. Por ello, Dublín debe proporcionar seguridad para los líderes visitantes, delegaciones e infraestructuras críticas.
Pero eso parece ser un gran desafío para un país que durante décadas ha confiado en el aislamiento geográfico y la neutralidad militar como pilares de su postura de seguridad. El gasto en defensa de Irlanda es el más bajo de la UE — solo 1.350 millones de euros, o el 0,2% del PIB en 2025, frente al nivel de la UE del 2,1% del PIB.
La marina irlandesa cuenta con ocho buques y pretende mantener cuatro disponibles para operaciones de forma rotativa. No dispone de cazas y solo el año pasado se adjudicó un contrato para su primer radar de grado militar.
Un contexto que no ayuda
La presidencia de Irlanda llega en un momento en que los gobiernos europeos se centran cada vez más en ciberataques, desinformación y sabotaje vinculados a la guerra de Rusia contra Ucrania. Expertos en seguridad advierten que la presidencia podría convertir a Irlanda en un blanco para quienes buscan avergonzar tanto a Dublín como a la UE.
“Ningún país en Europa está fuera de la lista de objetivos de Rusia”, dijo la principal diplomática de la UE, Kaja Kallas, en una visita a Dublín el 9 de junio.

Estamos listos
Pese a la tensa situación, Dublín insiste en que está preparado para la presidencia: asignó 1.500 millones de euros para defensa en su presupuesto de este año, ha lanzado su primera estrategia de seguridad marítima y ha anunciado un plan quinquenal para gastar 1.700 millones de euros en mejoras en equipamiento militar, capacidades e instalaciones para disuadir drones y posibles sabotajes rusos de cables submarinos.
También ha actualizado un acuerdo de seguridad con el Reino Unido que incluye cooperación en la lucha contra drones y la seguridad marítima. “Lo que estamos haciendo es presentar elementos de ese (acuerdo con el Reino Unido) para asegurarnos de que, si se pide a las fuerzas británicas desplegar tecnología antidrones durante la presidencia, esa capacidad estará en su lugar”, dijo la ministra de Defensa Helen McEntee.
La cuestión de Ucrania
En su programa de política de presidencia publicado el 16 de junio, Dublín afirma que impulsará varias iniciativas de defensa, incluyendo la Estrategia Europea de Seguridad y la Política Común de Seguridad y Defensa de la UE.
El documento también afirma que Ucrania será “una prioridad definitoria para la Presidencia (…) Trabajaremos para asegurar que Ucrania tenga lo que necesita para defenderse frente a la agresión rusa y apoyaremos a Ucrania en el avance de su capacidad y coordinación con la UE y la cooperación con socios”.
Sin embargo, a diferencia de la mayoría de los países de la UE, Irlanda ha limitado su apoyo a Kiev a asistencia militar no letal y ayuda humanitaria. Según el ministro de Estado de Asuntos Europeos y Defensa, Thomas Byrne, Irlanda tendría que presidir las negociaciones de la UE relacionadas con la defensa como un “mediador honesto”, representando los intereses colectivos de los países miembros, la mayoría de los cuales forman parte de la OTAN, en lugar de como un país neutral.
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