Imágenes satelitales muestran a fuerzas rusas desplegando cortinas de humo sobre el puente de Kerch, una de las infraestructuras más simbólicas y estratégicas de la ocupación de Crimea, en un intento por dificultar nuevos ataques ucranianos con drones contra sus líneas de suministro.

Las capturas, difundidas por Vantor, muestran varios puntos de humo blanco y gris sobre sectores del puente que conecta Rusia con la península ocupada. La maniobra apunta a ocultar partes de la estructura frente a sensores, drones o sistemas de guiado, aunque su eficacia puede verse limitada por el viento, el clima y el hecho de que el puente es un blanco fijo y conocido.
El movimiento ruso llega en medio de una campaña ucraniana cada vez más intensa contra la logística en Crimea. Durante los últimos días, drones y misiles ucranianos dañaron puentes, rutas terrestres, instalaciones energéticas, depósitos de combustible y otros nodos que Moscú utiliza para abastecer a sus fuerzas en el sur de Ucrania.


Uno de los golpes más relevantes fue contra un puente ferroviario sobre el Canal de Crimea del Norte, cerca de Rozdolne. Según las fuerzas ucranianas de operaciones especiales, el ataque alcanzó tanto las vías como una de las secciones del puente, utilizado para mover carga y suministros militares desde Rusia a través de Crimea.
Las imágenes satelitales también registraron daños en otros pasos clave, como los puentes de Henichesk y Chonhar, que conectan Crimea con territorios ocupados del sur ucraniano. Estos corredores son esenciales para sostener el flujo de munición, combustible, vehículos y personal hacia las fuerzas rusas en Zaporiyia y Jersón.

El puente de Kerch tiene un valor doble. En términos militares, funciona como una arteria logística para Rusia. En términos políticos, es un símbolo de la anexión de Crimea de 2014 y de la integración forzada de la península al territorio ruso. Por eso Ucrania lo ha atacado en repetidas ocasiones con drones, explosivos y vehículos no tripulados de superficie.
La respuesta rusa también revela un problema mayor: Moscú estaría moviendo defensas aéreas hacia puntos considerados prioritarios, como el puente de Kerch y la capital rusa, debilitando otras zonas de su propio territorio y de los territorios ocupados. Para Kiev, esa redistribución muestra que los ataques de largo y medio alcance están obligando a Rusia a defender cada vez más infraestructura al mismo tiempo.
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