Las Fuerzas de Operaciones Especiales de Ucrania (SSO) confirmaron haber inhabilitado un puente ferroviario clave en el este de Crimea durante la madrugada del 19 de junio. Este golpe, ejecutado por la unidad de drones “Balista”, no es solo un ataque simbólico sino que busca cortar la principal arteria que distribuye el equipo militar y el personal que ingresa a la península a través del puente de Kerch. Mientras que Rusia afirma haber derribado más de 130 drones, la realidad en el terreno muestra que la línea Kerch-Dzhankoi ha quedado fracturada, lo que podría dejar el tráfico ferroviario militar hacia Crimea totalmente paralizado.

La operación fue confirmada por las SSO, detallando que su unidad MiddleStrike, denominada “Balista”, logró inutilizar el puente cerca de Rozdolne que cruza el Canal de Crimea del Norte. Según la unidad, sus drones están logrando “cambiar las reglas del juego más rápido de lo que el enemigo puede colocar rieles”, evidenciando la eficacia de los ataques en la retaguardia profunda.
Este ataque se enmarca en la campaña de “Cierre Logístico” en el sur de Ucrania, donde Kiev ha dañado sistemáticamente todos los puentes principales que conectan el norte de Crimea con Ucrania continental, dejando al puente de Kerch como la única ruta ferroviaria fiable hasta ahora.
La importancia estratégica de este puente reside en que es el punto neurálgico para mover carga militar pesada una vez que cruza desde Rusia. De confirmarse que los daños son permanentes, los trenes rusos solo podrían llegar hasta los nodos de Vladyslavivka o Feodosia, impidiendo el flujo de suministros hacia los frentes de combate clave.

El canal de monitoreo Krymsky Veter calificó este cruce como el más importante de la línea, advirtiendo que su destrucción podría significar el aislamiento logístico total de las fuerzas de ocupación en la península.
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