Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda competirán el próximo 21 de junio por la presidencia de Colombia. La segunda vuelta enfrentará dos modelos opuestos en seguridad, economía y política de paz. Colombia vuelve a las urnas este domingo, tras la primera vuelta hace dos semanas, cuando el candidato de derecha se impuso sobre la izquierda oficialista. En ellas, Abelardo de la Espriella obtuvo el 43,7% de los sufragios, mientras que Iván Cepeda, del Pacto Histórico, quedó segundo con el 40,9%. Como ninguno superó el 50% necesario para ser electo presidente en primera instancia, todo se define en el balotaje.
Quien gane la elección asumirá el 7 de agosto y sucederá a Gustavo Petro, quien no pudo competir por un nuevo mandato debido a que la Constitución colombiana prohíbe la reelección presidencial.
La segunda vuelta llega en un contexto político marcado por la polarización y un abanico de desafíos urgentes. Deterioro fiscal, deuda pública, tensiones sobre el modelo económico, crisis de seguridad, la presencia de grupos armados que se expandieron en los últimos 10 años y el futuro de la política de “Paz Total” impulsada por Petro.
¿Quién es Abelardo de la Espriella?
Abelardo de la Espriella pertenece al movimiento independiente Defensores de la Patria, es el candidato “outsider” de esta elección y representa a la derecha dura de Colombia. Apoyado por Donald Trump, que mantiene una estrategia de adoptar caudillos en Latinoamérica para darles un impulso y financiamiento de campaña. Con la misma, Washington logró victorias en Chile, Bolivia, Ecuador, Argentina y Honduras. Colombia no será la excepción de una receta que ya sirvió.
Para combatir la inseguridad propone un giro de mano dura. Su plataforma plantea intensificar las operaciones militares contra las organizaciones armadas, la construcción de diez megacárceles y abandonar la continuidad de los diálogos con grupos ilegales. Toma de modelo a Nayib Bukele en El Salvador.
Lo apodan “El Tigre”, porque tiene como objetivo feroz combatir al crimen organizado que creció en los últimos años en la región andina. “Al narcoterrorismo, a quienes he sentenciado y los he declarado objetivo militar, los voy a acabar como unas cucarachas, como unas ratas. Voy a hacer caer sobre ellos la ira de Dios como nunca antes se ha visto”, aseguró De la Espriella a AP.
Con el pasaje al balotaje ya emitido, la otra candidata de derecha del uribismo, corriente del expresidente Álvaro Uribe, Paloma Valencia, anunció que apoyará al “Tigre” de cara a la segunda vuelta. Valencia obtuvo apenas el 6% de los votos, muy pobre elección para lo que pronosticaban las encuestas, que la ubicaban segunda, por detrás de Cepeda.
Gracias a la postura crítica del “Tigre”, ganó la simpatía de sectores opositores al gobierno de Petro, que comprenden gran parte del abanico de la centroderecha colombiana, como la reserva militar y los uribistas.
En caso de ganar el domingo, lo acompañará José Manuel Restrepo, economista y exministro de Hacienda durante el gobierno de Iván Duque. La elección de Restrepo como vicepresidente tiene como objetivo brindarle a la candidatura del “Tigre” un perfil técnico en medio de una campaña marcada por el discurso de ruptura, la promesa de orden y el rechazo frontal al oficialismo.
¿Quién es Iván Cepeda?
Mientras que en la otra vereda camina Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico y ahijado político del presidente Petro. Sorprendido por los resultados, dado que en su equipo de campaña aseguran que previo a la primera vuelta tenía garantizado el primer lugar, Cepeda se vio obligado a cambiar su estrategia de cara a la segunda vuelta.
Su historia personal está atravesada por el conflicto colombiano. Es hijo de Manuel Cepeda Vargas, dirigente histórico de izquierda y senador de la Unión Patriótica, asesinado en 1994. Ese hecho marcó su militancia pública y lo convirtió en una de las voces más reconocidas en temas de memoria, reparación y justicia.
Cepeda representa la continuidad en Colombia; dijo que si gana seguirá con las políticas de Petro, como la “paz total”, política centrada en seguridad del gobierno actual que tiene como objetivo dialogar y negociar con grupos armados para reducir la violencia, en plena ola de inseguridad.
El candidato de izquierda también planteó la necesidad de abrir una convocatoria amplia con distintos sectores de la sociedad, desde empresarios hasta movimientos sociales, para discutir los principales desafíos del país.
Incluso, dejó abierta la posibilidad de que bajo su poder se lleve a cabo un proceso de reforma constitucional, lo que pondría en discusión la Carta Magna vigente desde 1991 en Colombia. Su candidatura propone profundizar algunas reformas del gobierno de Petro, aunque en la recta final moderó el tono y se presentó como una figura capaz de construir acuerdos.
Como compañera de fórmula, la acompaña Aida Quilcué, líder indígena, senadora y activista por los derechos humanos. Su presencia refuerza el vínculo de la campaña con las organizaciones sociales, comunidades indígenas, sectores campesinos y movimientos vinculados a la defensa del Acuerdo de Paz.
Con este marco, el balotaje enfrenta a dos proyectos políticos opuestos. Derecha versus izquierda, como se viene dando en distintos países dentro de una región que pareciera inclinarse para la derecha, en un contexto de influencia norteamericana. La seguridad es el eje central y desafío del próximo gobierno colombiano. Con la expansión de grupos armados, la ruta de la cocaína, la violencia rural, el narcotráfico, la extorsión y la percepción de inseguridad en cada ciudad.
Para De la Espriella, la respuesta debe ser militar y punitiva. Para Cepeda, la salida exige combinar seguridad, negociación, desarrollo rural y aplicación de los compromisos del Acuerdo de Paz.
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