Estados Unidos y Japón reafirmaron su compromiso con la “desnuclearización completa” de Corea del Norte durante una nueva ronda del Diálogo de Disuasión Extendida realizada en Tokio, en una señal directa frente al avance nuclear de Pyongyang y al reordenamiento estratégico que involucra a China y Rusia en la península coreana.

La reunión se realizó entre el 8 y el 9 de junio en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón, con la participación de representantes diplomáticos y militares de ambos países. Según el comunicado conjunto, Washington volvió a garantizar la defensa de Japón utilizando todo el rango de capacidades estadounidenses, incluidas las nucleares, mientras Tokio reafirmó su apoyo a las operaciones de EE.UU. destinadas a sostener la paz y la disuasión regional.
El punto más relevante fue político: ambos países rechazaron la noción rusa de que la búsqueda de armas nucleares por parte de Corea del Norte sea un “asunto cerrado”. La frase apunta contra la tendencia de Moscú a tratar el estatus nuclear norcoreano como una realidad irreversible, especialmente después del salto en la cooperación militar entre Rusia y Corea del Norte desde la firma de su tratado de defensa mutua.
La declaración también mencionó la preocupación por el crecimiento “dramático y opaco” del arsenal nuclear chino. Ese elemento amplía el foco de la reunión: no se trató únicamente de Corea del Norte, sino de la arquitectura nuclear del Indo-Pacífico, donde Estados Unidos y Japón observan con alarma la combinación entre el avance norcoreano, la modernización nuclear china y el respaldo político de Rusia a Pyongyang.

La señal llega pocos días después de la visita de Xi Jinping a Corea del Norte, donde Beijing y Pyongyang prometieron abrir una nueva etapa en sus vínculos. Aunque China mantiene formalmente su respaldo a la estabilidad de la península, el tono reciente de Xi evitó poner la desnuclearización en el centro y priorizó la coordinación estratégica con Kim Jong-un, algo que preocupa a Washington, Tokio y Seúl.
Corea del Norte, por su parte, endureció su posición. En los últimos días, Kim Jong-un inspeccionó una nueva instalación de producción de material nuclear y prometió fortalecer de manera “exponencial” la fuerza nuclear del país. Su hermana, Kim Yo-jong, también rechazó la posibilidad de desnuclearización y sostuvo que las potencias hostiles debían abandonar sus “ilusiones” sobre ese objetivo.
Para Japón, el escenario es especialmente sensible. Tokio enfrenta la amenaza directa de los misiles norcoreanos, la presión militar china en el entorno de Taiwán y el mar de China Oriental, y el riesgo de que Rusia profundice su coordinación estratégica con Pyongyang. Por eso, la disuasión extendida estadounidense se volvió un eje central de su política de defensa.
La reunión también incluyó discusiones sobre la modernización de las fuerzas nucleares estadounidenses, las capacidades de defensa japonesas y la coordinación para mejorar la interoperabilidad y el mensaje estratégico de la alianza. Además, las delegaciones realizaron un ejercicio de mesa y visitaron la base de Yokosuka, donde observaron al destructor japonés JS Kirishima.
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