En una serie de declaraciones emitidas este miércoles a través de Truth Social, el presidente Donald Trump endureció drásticamente su postura frente a Teherán, afirmando que el país deberá “pagar el precio” por haber dilatado las negociaciones de paz. Según el mandatario, la demora en alcanzar un pacto —que días atrás estimaba posible en “dos o tres días”— ha llevado a las fuerzas iraníes a un estado de “derrota completa”.
Trump describió al estamento militar iraní como un “desastre total”, alegando que componentes estratégicos como su Marina y su Fuerza Aérea ya ni siquiera existen en términos operativos. “Irán es todo palabras y ninguna acción”, sentenció el presidente, utilizando el concepto de “nación fallida” para describir a un país que, según su análisis, ya no tiene capacidad para pagar a sus militares ni cubrir sus deudas básicas debido al bloqueo.
Trump defendió la efectividad del bloqueo naval estadounidense, calificándolo como el más exitoso de la historia y asegurando que “nada pasa a menos que nosotros queramos”. Sin embargo, la narrativa del “Muro de Acero” proclamada por la Casa Blanca contrasta con los datos del mercado.
A pesar de la contundencia presidencial, analistas de JPMorgan Chase advirtieron en una nota técnica que el bloqueo no es impenetrable. Se estima que unos 2 millones de barriles diarios de petróleo están saliendo de la región mediante petroleros que operan con sus transpondedores apagados para evadir la vigilancia. Por otro lado, tras las palabras de Trump, el petróleo crudo de EE.UU. para julio saltó casi un 2% a 89,72 dólares, mientras que el Brent alcanzó los 92,74 dólares, reflejando la incertidumbre global ante la asfixia económica de Teherán.
El aumento de la tensión tiene un detonante militar directo, el derribo de un helicóptero Apache del Ejército de EE.UU. el pasado lunes. En respuesta, las fuerzas estadounidenses lanzaron ataques que el Comando Central calificó como represalias necesarias. Esta dinámica de “ojo por ojo” ha escalado rápidamente, con Irán golpeando objetivos en Bahréin, Kuwait y Jordania.
Mientras el presidente Trump sostiene que el “matón de Oriente Medio está muerto”, la realidad en el terreno muestra un conflicto que se expande más allá de las fronteras iraníes, desafiando la premisa de una victoria militar absoluta y rápida.
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