El canciller argentino Pablo Quirno realizó una invitación pública dirigida a judíos británicos y europeos para que consideren establecerse en la Argentina, en medio de un creciente debate en el Reino Unido sobre antisemitismo, seguridad comunitaria, guerra en Gaza y el lugar de los ciudadanos británico-israelíes en la discusión política interna.

El mensaje fue publicado en respuesta al periodista británico Saul Sadka, quien había planteado que los judíos británicos deberían evaluar abandonar el Reino Unido. En su publicación, Sadka sostuvo que la comunidad judía británica está bajo presión simultánea de la extrema izquierda, la extrema derecha y sectores yihadistas radicales, y afirmó que no debería quedarse “hasta ser el último invitado de la fiesta”.
Quirno recogió esa reflexión y presentó a la Argentina como una alternativa posible. El canciller enumeró cuatro puntos: un país “en ascenso” y con grandes oportunidades; un país soleado y con atributos naturales; la mayor comunidad judía de América Latina; y una posición firme contra el antisemitismo. Luego cerró con una frase directa: “Los judíos británicos y europeos deberían considerar seriamente a la Argentina, son bienvenidos”.
El contexto británico es clave para entender el mensaje. La publicación original de Sadka reaccionaba a una controversia política en Reino Unido, luego de que el diario The Telegraph informara que Zack Polanski, líder del Partido Verde británico, firmó una carta abierta que reclamaba la creación de una base de datos sobre unos 2.000 ciudadanos con doble nacionalidad británica e israelí que habrían sido convocados o servido en las Fuerzas de Defensa de Israel tras los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023.

Ese planteo generó fuertes reacciones dentro de sectores de la comunidad judía británica y de espacios proisraelíes, que lo interpretaron como una forma de señalamiento específico sobre ciudadanos judíos o israelíes en Reino Unido. En ese marco, el mensaje de Quirno buscó ubicarse en la vereda opuesta: en lugar de control, vigilancia o sospecha, Argentina se presenta como país de acogida.
La publicación también encaja con la política exterior del gobierno de Javier Milei. Desde el inicio de su administración, el oficialismo argentino reforzó su alineamiento con Israel, elevó el perfil de la lucha contra el antisemitismo y vinculó esa agenda con seguridad internacional, memoria del Holocausto, terrorismo y posicionamiento occidental. La Argentina también asumió la presidencia de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto, un dato que el Gobierno utiliza como parte de su narrativa internacional.
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