El Mundial de Fútbol 2026 será una oportunidad para Haití, un país que desde el colapso estatal llegó a la Copa del Mundo, y que sigue jugando aún mientras su estado se tambalea entre el crimen organizado, la pobreza rampante y la fragilidad institucional.
El telón de fondo mientras los jugadores haitianos llegan a Estados Unidos es el despliegue de una nueva misión de paz a un territorio asolado por las pandillas, que según la ONU ya controlan la mayor parte de la capital, Puerto Príncipe. Cerca de 5500 efectivos de distintas nacionalidades -entre los que podría estar Argentina– arribarán al tercio occidental de La Española, donde el último contingente multilateral, liderado por Kenya, se retiró sin haber llegado a cumplir sus objetivos.
El país no tiene un presidente electo desde el asesinato en 2021 de Jovenel Moise, ejecutado a manos de mercenarios colombianos en un caso que destruyó la poca institucionalidad reinante en la isla. Actualmente, la ONU advierte que incluso regiones consideradas seguras del territorio están bajo la amenaza de pandillas.
Mundial de Fútbol 2026 – Radiografía de Haití: del colapso estatal al Mundial, la paradoja del país que sigue jugando sin Estado
Por esta situación excepcional, que en Haití se ha convertido en norma, la selección de fútbol local, les Grenadiers, debió jugar sus partidos de clasificación en territorio neutral. Aún con estas complicaciones, el equipo se impuso a otros candidatos con más experiencia mundialista como Costa Rica, Honduras y Nicaragua, a la que derrotó 2-0 en la última fecha de la CONCACAF para asegurar su primer boleto a una Copa del Mundo desde 1974.
Hay que recordar que la decisión de situar la Copa del Mundo en Estados Unidos, México y Canadá abrió una oportunidad dorada para muchas selecciones caribeñas, ya que los anfitriones clasifican directamente y liberaron cupos en la federación que nuclea a las naciones de Norteamérica y el Caribe.
Pero la alegría nacional no podrá ser del todo celebrada por los habitantes de la isla, ya que se mantiene en vigencia un veto a las visas para ciudadanos haitianos que quieran visitar Estados Unidos. La administración de Donald Trump ratificó que la medida seguirá activa en el Mundial, por lo que todo el público que se presente a alentar por el equipo criollo deberá ser parte de la amplia diáspora haitiana que ya reside en el país norteamericano. La decisión es particularmente dolorosa para los hinchas porque los tres partidos del grupo C -que Haití integra junto a Marruecos, Brasil y Escocia- se realizarán en Estados Unidos.
El equipo dirigido por Sebastián Migne buscará la clasificación a dieciseisavos de final, lo que sería su mejor resultado en una Copa del Mundo, mientras una nueva misión de la ONU se prepara para intervenir en el país. Los partidos de fútbol serán un raro descanso para una sociedad asolada por catástrofes naturales y humanas con una magnitud excepcional en el continente americano.
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