El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, demostró que mantiene control sobre el electorado republicano derrotando a distintos opositores partidarios en las elecciones primarias de su partido en varios estados clave.

El segundo mandato de Trump ha encontrado a los legisladores republicanos mayormente en línea con sus demandas políticas, pero también ha demostrado excepciones de representantes y senadores que, a pesar de su pertenencia partidaria, han desafiado algunas iniciativas del mandatario o empujado legislaciones que lo incomodan. Mientras faltan meses para las elecciones de medio término de noviembre, el presidente demuestra a través de las primarias que la mayoría de los votantes republicanos todavía le responden cuando apoya un candidato en detrimento de otro.
Trump muestra su control sobre el electorado republicano derrotando a sus opositores partidarios en primarias
El presidente Trump hilvanó una serie de victorias en primarias nacionales y estatales que refuerzan su control sobre el partido republicano. La última de ellas fue en Kentucky, un estado afín al GOP, donde el mandatario logró una victoria personal delegada en Ed Gallrein, a quien señaló como su candidato en la carrera partidaria frente al representante Thomas Massie, que mantenía su asiento desde 2012.
Aunque intentó convencer a su electorado de que votar por Trump no era excluyente de hacerlo por él, señalando que había votado en el mismo sentido que sus compañeros en la mayoría de las ocasiones, Massie ha sido uno de los republicanos que más se diferenció del mandatario en el Capitolio, impulsando agendas que el presidente ordena rechazar como la liberación de la totalidad de los archivos federales sobre el criminal sexual y antiguo amigo de Trump, Jeffrey Epstein. Además, se mostró en contra de la guerra en Irán, del apoyo a Israel y tampoco votó a favor de la reforma impositiva impulsada desde la Casa Blanca.

Por eso, Trump montó la que es calificada como la campaña de primarias más cara en la historia de Estados Unidos para bajarlo de su asiento, algo que logró con el ex Navy SEAL Ed Gallrein, quien hizo de la lealtad para con la Casa Blanca el eje de su campaña. El mismo presidente pasó por Kentucky en marzo para impulsar su carrera electoral, y en su victoria del pasado lunes 18 de mayo el secretario de Defensa Pete Hegseth compartió con él el escenario. .
Kentucky le dio otra buena noticia al elegir a su candidato, Andy Barr, para reemplazar al veterano líder republicano en el senado, Mitch McConnell. Del otro lado, al antiguo fiscal general Daniel Cameron no le alcanzó con su campaña centrada en los valores cristianos para vencer al dedo de Trump entre los electores republicanos de su estado.
Otra de estas buenas noticias para Trump ocurrió en Lousiana, donde el senador republicano Bill Cassidy, uno de los pocos republicanos que votaron a favor de enjuiciarlo políticamente durante la era Biden a partir de los disturbios causados por sus manifestantes el 6 de enero de 2021, cayó tercero en la carrera por renovar su asiento. “Su deslealtad para con el hombre que lo hizo elegir es ahora leyenda, y es lindo ver que su carrera política está ACABADA”, escribió el presidente republicano en su cuenta de Truth Social tras conocerse la victoria de su candidata, la representante Julia Letlow, que de todas formas deberá medirse en segunda vuelta con el tesorero estatal John Fleming.
El apoyo a la Casa Blanca por parte de los votantes republicanos también se evidenció en la carrera para el senado estatal de Indiana, donde la mayoría de sus candidatos se impusieron a otros que, a su vez, se habían opuesto a los planes de rediseño de los distritos electorales. Este es uno de los debates políticos más calientes de la actualidad en Estados Unidos, donde el diseño de los distritos puede alterarse para favorecer a uno u otro partido. Aunque estados como Texas apoyaron el mandato del presidente para rediseñar sus mapas y favorecer las posibilidades del GOP, el congreso estatal de Indiana rechazó dicho llamado, algo que el presidente castigó tirando su figura y miles de millones de dólares en una campaña estatal que rara vez recibe semejante atención de Washington.
Aunque estos resultados muestran que el presidente mantiene un control firme sobre los votos republicanos, todavía persisten las dudas de que este apoyo alcance también a los votantes moderados o independientes, claves en una carrera nacional como la que Trump enfrentará en noviembre, y que definirá el tenor de la segunda mitad de su segundo mandato.
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