La reciente filtración del Departamento de Estado norteamericano que evaluaba retirar su apoyo a Reino Unido en las Islas Malvinas tensionó la situación de los aliados. Sin embargo, Londres mantiene una red regional clave alrededor del archipiélago con la que busca asentarse más allá de cualquier apoyo circunstancial a su ocupación del territorio reclamado por Argentina.

Hay que recordar que el mes pasado se conoció un correo interno del servicio diplomático estadounidense, atribuido a un funcionario de menor rango, donde se evaluaban posibles represalias contra aliados europeos por no acompañar la guerra impulsada por Estados Unidos e Israel contra Irán. Entre esas opciones aparecía la revisión del reconocimiento estadounidense a determinadas “posesiones imperiales” europeas en América del Sur, entre las que estaban las Islas Malvinas.
Aunque más adelante, sobre todo tras la visita del Rey Carlos III y su reina consorte Camila a Donald Trump, se aflojó la tensión entre los socios, y el propio secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que era “solo un mail”, el episodio puso de relieve las bases que sostienen la presencia británica en Malvinas, construidas con otros actores además de Estados Unidos.
Mientras Washington tensiona a Londres, Reino Unido sostiene una red regional clave alrededor de Malvinas en el Atlántico Sur
La ocupación británica de las Islas Malvinas, las Georgias del Sur y las Sándwich del Sur se mantiene con la asistencia de una red regional donde participan no pocos países cercanos a Argentina.
Esta realidad muestra los claroscuros de la diplomacia. Mientras naciones como Chile, Uruguay y Brasil apoyan formalmente el reclamo argentino de soberanía, también tienen acuerdos con Reino Unido que hacen sostenible su presencia, prestando pistas de aterrizaje y puertos para los transportes británicos.

A mediados de marzo, un Airbus A400M Atlas de la Real Fuerza Aérea Británica ilustró esta situación cuando volvió a conectar Malvinas con Montevideo, en una nueva escala que reactualizó el patrón de enlaces militares británicos con apoyo en el continente. Según las capturas de seguimiento compartidas por este medio, la aeronave, matrícula ZM413, operó el vuelo RRR4000 desde Monte Agradable hacia Montevideo el 10 de marzo, con un trayecto de 2 horas y 44 minutos, y luego apareció programada para una nueva salida desde la capital uruguaya bajo el vuelo RRR4001.
El patrullero británico FPV Lilibet, dedicado a patrullar las zonas de pesca del Atlántico Sur y que opera en torno a las Malvinas, también hizo una escala en Uruguay, tras arribar al puerto de Piriápolis para una parada técnica no prevista motivada por condiciones meteorológicas adversas. De esta forma se observa como Reino Unido utiliza aguas uruguayas como refugio y punto de mantenimiento en la región.
Chile, que recientemente ratificó su apoyo a la causa argentina por parte de su presidente José Kast, facilita operaciones británicas en el Atlántico Sur a través de Punta Arenas, su puerto bioceánico en la Patagonia. En los últimos años, la ciudad ha consolidado su papel como centro logístico para las actividades del Reino Unido en la Antártida, brindando apoyo a buques de la Royal Navy y aeronaves militares como el A400M Atlas, otra presencia regular en la Base Aérea de Chabunco.

En octubre pasado, el patrullero oceánico HMS Forth, por entonces con asiento en las Islas Malvinas, se unió a otras decenas de barcos y aviones de Brasil para realizar un ejercicio marítimo en conmemoración por los 200 años de la Armada de Brasil. Antes de comenzar los ejercicios multitudinarios, las tripulaciones británicas navegaron por la playa de Copacabana y luego jugaron un torneo de fútbol. En este contexto, Argentina desistió de participar del ejercicio UNITAS porque la presencia de este buque de la Royal Navy y la política de Estado que radica en “salvaguardar sus derechos de soberanía sobre las islas del Atlántico Sur”.
De esta manera, se observa que Reino Unido no opera en soledad sus vehículos y recursos en las islas, sino que cuenta con una red regional que se profundiza mientras Argentina refuerza el flanco diplomático y espera una señal de Estados Unidos, la cual tampoco parece destinada a llegar.
Te puede interesar: Cómo un informe sobre las bases más remotas de la RAF volvió a poner el foco en Malvinas













