Mientras China incrementa la presión militar sobre Taiwán mediante ejercicios navales, despliegues aéreos y demostraciones de fuerza en el estrecho, nuevos documentos del Ejército Popular de Liberación revelan que Pekín también busca fortalecer otro frente menos visible pero cada vez más importante, el legal.

Un informe interno de más de 600 páginas recientemente traducido por el China Aerospace Studies Institute de la Fuerza Aérea estadounidense expone cómo el ejército chino considera a la denominada “guerra legal” como una herramienta complementaria de las operaciones militares modernas. Según el documento, las leyes y los tribunales no son vistos únicamente como instrumentos diplomáticos, sino como mecanismos capaces de desgastar al adversario, debilitar su legitimidad y crear condiciones favorables para alcanzar objetivos estratégicos.
Dentro de la doctrina china, estas tácticas forman parte de las llamadas “tres guerras”, una estrategia que combina presión psicológica, propaganda y acciones legales para influir sobre la percepción del conflicto antes incluso de que comiencen las hostilidades.
La estrategia china busca debilitar al adversario antes de un conflicto
El documento sostiene que la guerra legal no tiene como principal objetivo ganar casos judiciales, sino generar presión política y psicológica sobre el enemigo. En esa lógica, el derecho internacional, las leyes nacionales e incluso los sistemas judiciales extranjeros pueden utilizarse para respaldar operaciones militares o cuestionar la legitimidad de gobiernos rivales.

Según el análisis del PLA, las herramientas legales permiten aumentar el efecto de la coerción militar sin necesidad de recurrir inmediatamente a la fuerza letal. La idea es crear un entorno político favorable para China mientras se erosiona la voluntad de resistencia del adversario.
Por ello, el informe plantea que estas tácticas deben comenzar antes de cualquier conflicto armado, mantenerse durante las operaciones y continuar después para consolidar los resultados políticos y territoriales obtenidos.
Taiwán aparece como el principal objetivo de la presión legal china
Gran parte de la estrategia descrita en el documento se encuentra directamente vinculada a Taiwán. El informe menciona como antecedente la crisis del estrecho de 1958, cuando China bombardeó la isla de Kinmen y, paralelamente, declaró zonas marítimas bajo control chino para intentar limitar la presencia estadounidense.
Desde entonces, Pekín fue ampliando progresivamente su marco legal sobre la isla. En 2005 aprobó una ley “anti-secesión” que habilita el uso de la fuerza bajo determinadas circunstancias, mientras que años más tarde expandió sus herramientas jurídicas mediante una nueva ley de seguridad nacional.
A través de estas normas, China sostiene que cualquier acción vinculada a la independencia taiwanesa viola su legislación interna, una postura que incluso derivó en investigaciones judiciales contra funcionarios y dirigentes políticos de la isla.

Estados Unidos observa una combinación de presión militar y política
La publicación del informe coincide con un momento de fuerte tensión entre Estados Unidos y China por el futuro de Taiwán. Mientras el Ejército Popular de Liberación incrementa ejercicios militares alrededor de la isla, Washington continúa reforzando el apoyo defensivo a Taipéi mediante nuevas ventas de armas y despliegues regionales.

Funcionarios estadounidenses consideran que Pekín intenta modificar gradualmente el equilibrio estratégico combinando presión militar, diplomática y legal. En ese contexto, analistas norteamericanos advierten que la “lawfare” china podría intensificarse antes de cualquier escalada militar directa, especialmente mediante bloqueos, restricciones marítimas o acciones jurídicas destinadas a justificar futuras operaciones.
La cuestión taiwanesa también estará presente en la próxima reunión entre Donald Trump y Xi Jinping, donde ambos gobiernos buscarán evitar una escalada mayor en el Indo-Pacífico.
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