El parlamento de Taiwán aprobó un paquete suplementario de defensa por unos 25.000 millones de dólares, una cifra menor a los casi 40.000 millones que buscaba impulsar el gobierno del presidente Lai Ching-te para acelerar la modernización militar de la isla frente al crecimiento del poderío chino. La iniciativa original contemplaba compras de armamento estadounidense, sistemas de defensa aérea y antimisiles, drones y proyectos para fortalecer la industria de defensa local.

Sin embargo, la oposición controlada por el Kuomintang (KMT) recortó el monto al considerar que el Ejecutivo no había explicado con suficiente claridad el destino de los fondos. Pese a ello, la oposición terminó respaldando una versión reducida del proyecto, centrada principalmente en adquisiciones militares vinculadas a Estados Unidos.
Washington presiona para acelerar el rearme taiwanés
La votación estuvo precedida por una fuerte presión diplomática estadounidense. Días antes, Raymond Greene, principal representante de Washington en Taipéi, pidió públicamente aprobar un presupuesto “integral” y remarcó la importancia de sistemas antimisiles y drones en el actual escenario estratégico.

En paralelo, una delegación bipartidista de senadores estadounidenses visitó la isla para reafirmar el apoyo político y militar a Taiwán. La visita se produjo mientras crecen las expectativas por una futura reunión entre Donald Trump y Xi Jinping, donde las ventas de armas a Taiwán podrían convertirse nuevamente en un punto de tensión.
Actualmente, Washington continúa siendo el principal proveedor militar de Taipéi. En diciembre ya había aprobado un paquete récord de armas por US$ 11.000 millones, mientras se especula con nuevos anuncios de asistencia militar.

Las diferencias internas sobre cómo enfrentar a China
El debate también dejó al descubierto las diferencias políticas dentro de Taiwán respecto a cómo responder frente a Pekín. Mientras el oficialismo sostiene que reforzar la disuasión es clave para evitar un conflicto, sectores del KMT insisten en combinar el fortalecimiento militar con mayores esfuerzos diplomáticos hacia China. Esa postura fue defendida recientemente por la dirigente opositora Cheng Li-wun, quien visitó China semanas atrás.

La discusión se produce además en un contexto de creciente actividad militar china cerca del estrecho de Taiwán y de las islas Penghu, un escenario que el gobierno taiwanés considera cada vez más preocupante.
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