El gobierno de Tierra del Fuego presentó una denuncia formal ante la Autoridad de Valores de Israel contra la compañía Navitas Petroleum, a la que acusa de ocultar a sus inversores la presunta ilegalidad de sus operaciones en las Islas Malvinas. La acción se inscribe en la estrategia argentina de judicializar la explotación de recursos naturales en el archipiélago, cuya soberanía disputa con el Reino Unido.
En este sentido, la denuncia presentada por Tierra del Fuego apunta también a la dimensión financiera del conflicto. Según el planteo oficial, Navitas habría omitido informar adecuadamente a sus inversores sobre los riesgos legales derivados de operar en un territorio en disputa, lo que podría constituir una infracción a normativas del mercado de capitales en Israel.
La denuncia se produce en paralelo a la expansión de Navitas en la región, tras la firma de un acuerdo para adquirir el 65% de participación en la licencia offshore PL001, ubicada en la Cuenca Norte de Malvinas. El bloque, de aproximadamente 1.126 kilómetros cuadrados y situado en aguas de unos 500 metros de profundidad, se encuentra próximo al proyecto Sea Lion, considerado el desarrollo petrolero más avanzado en la zona.
Argentina sostiene su reclamo mientras Reino Unido continua otorgando licencias ilegales de explotación en Malvinas
Desde la perspectiva argentina, estas actividades constituyen una violación de su legislación nacional y del derecho internacional, al tratarse de una explotación de recursos en un territorio cuya soberanía se encuentra en disputa. En ese sentido, los gobiernos argentinos sostienen históricamente que cualquier iniciativa económica en las islas sin su autorización carece de validez jurídica. Esta posición se apoya en resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas que instan a ambas partes a retomar negociaciones sobre la soberanía.

Sin embargo, Reino Unido continúa ilegalmente otorgando licencias de exploración y explotación hidrocarburífera a empresas internacionales. El gobierno británico fundamenta su postura en el principio de autodeterminación de los habitantes de las islas, mientras que Argentina sostiene que dicho principio no es plenamente aplicable en este caso debido a las características históricas del poblamiento.
El proyecto Sea Lion, en el que Navitas ya participa, concentra buena parte de las expectativas energéticas en el área. Estimaciones del sector indican que la cuenca podría albergar miles de millones de barriles de recursos recuperables, lo que incrementa el interés de compañías internacionales pese a los riesgos legales y políticos.
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