Las Fuerzas de Defensa de Estonia advirtieron que Rusia podría recuperar su preparación de combate tan pronto como en 2027, lo que eleva las preocupaciones de seguridad en el flanco oriental de la OTAN. La evaluación fue incluida en el anuario militar estonio y presentada por el comandante de la fuerza, Andrus Merilo, quien remarcó que la guerra en Ucrania no está eliminando la capacidad rusa de proyectar nuevas amenazas contra Europa.

Según el informe, pese a las fuertes pérdidas sufridas en Ucrania, Moscú continúa impulsando reformas militares y preservando una economía cada vez más orientada a la guerra. Merilo sostuvo que el conflicto no terminará en una situación en la que Rusia quede “incapaz” de operar contra Estonia u otros países aliados, por lo que Tallin debe prepararse para un escenario de deterioro de la seguridad regional.
El punto más sensible de la advertencia es el calendario. Para el jefe militar estonio, 2027 puede convertirse en el año en que Rusia restaure su preparación de combate y quede en condiciones de emplear sus Fuerzas Armadas si percibe una oportunidad favorable. En ese marco, Estonia considera que el final o la estabilización de la guerra en Ucrania no implicaría necesariamente una desmilitarización rusa, sino la posibilidad de una reorganización para futuras acciones.
La evaluación también apunta a la dimensión híbrida del conflicto. De acuerdo con las Fuerzas de Defensa de Estonia, Rusia probablemente buscará nuevos objetivos mientras prepara el terreno mediante campañas de desestabilización, presión informativa, provocaciones fronterizas y operaciones destinadas a erosionar la cohesión de los aliados europeos.

Para Estonia, el mensaje es de urgencia. Merilo afirmó que el país debe alcanzar un nivel superior de preparación, con tropas mejor entrenadas, equipamiento más moderno y una disuasión capaz de frenar al adversario desde el inicio de cualquier conflicto. La lógica estonia no parte de asumir un ataque inmediato, sino de no descartar ningún escenario en la actual situación de seguridad.
El informe también subraya la necesidad de incorporar las lecciones de la guerra en Ucrania, especialmente el impacto de tecnologías de bajo costo y alto efecto militar, como los drones, los sistemas no tripulados y las soluciones de vigilancia, ataque y defensa distribuidas. Para Tallin, la defensa futura no puede limitarse a capacidades convencionales clásicas, sino que debe integrar medios aéreos, terrestres, marítimos, espaciales y cibernéticos.
La advertencia estonia se inscribe en una línea más amplia de análisis dentro del flanco oriental de la OTAN. En febrero, el servicio de inteligencia exterior de Estonia ya había señalado que Rusia no parecía preparada para atacar a un país de la OTAN en 2026 o 2027, pero sí estaba acelerando la reconstrucción de sus fuerzas, expandiendo la producción de municiones y buscando demorar el rearme europeo.
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