Es sabido que el principal pilar de la OTAN es su artículo número 5: en el caso de un ataque contra un país de la alianza, todos los demás miembros saldrán en su defensa. Sin embargo, pocos saben que la Unión Europa cuenta con un artículo similar y, en el actual contexto, los propios europeos comienzan a preguntarse realmente cómo funciona. El Artículo 42.7 del Tratado de la UE obliga a los Estados miembros a proporcionar ayuda y asistencia “por todos los medios a su alcance” si otro país del bloque es atacado. Pero, teniendo en cuenta que la mayoría de los países también están protegidos por la OTAN, pocos le han dado relevancia al mismo.

El problema es que, desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, los vínculos entre Estados Unidos y la UE se han deteriorado como consecuencia de la agresiva retórica del mandatario norteamericano. Trump no solo amenaza con salir de la OTAN, sino que además se ha acercado peligrosamente a Rusia (la amenaza número 1 de Europa) y hasta ha sugerido que quiere anexar Groenlandia, territorio perteneciente a Dinamarca, justamente miembro de la OTAN.
Es en este contexto, y ante la creciente amenaza rusa, que los europeos empiezan a creer que EE.UU. no los defendería en caso de una guerra y, por ello, ahora miran con mayor interés el ya mencionado artículo 42.7. En este sentido, los países de la UE están replanteándose cómo responderían si uno de ellos fuera atacado, ya que el artículo solo se ha activado una vez, por Francia tras los atentados terroristas de 2015.
Por otro lado, uno de los grandes temores es que, en un momento en el que la OTAN se tambalea, insistir mucho con el artículo 42.7 podría significar el golpe final para la alianza transatlántica. La realidad es que el artículo de la UE es en gran medida político y legal, mientras que el artículo 5 de la OTAN incorporaría a los ejércitos de la alianza, que han pasado décadas preparándose y entrenando juntos, junto con el pleno poder de Estados Unidos.
Según Hanno Pevkur, ministro de Defensa de Estonia, el Artículo 5 es “la base de la seguridad colectiva”, describiendo el Artículo 42.7 como “una expresión vital de solidaridad europea”, pero subrayando que la disposición de la OTAN “contiene la capa de preparación militar operativa que garantiza nuestra defensa”.
Es en este tenso contexto que los países del Viejo Continente se enfrentan a un complicado dilema: ante la falta de apoyo de Washington, deben cooperar más entre ellos a la hora de defenderse aunque, al mismo tiempo, no deben descuidar sus vínculos con Estados Unidos, país que sigue siendo un pilar fundamental para la defensa europea.
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