El gobierno de Reino Unido lidera una iniciativa para comandar una fuerza naval de respuesta rápida junto a otros nueve países de Europa que excluye a Estados Unidos pero es presentada como “complementaria a la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte)”. La misión del nuevo cuerpo es estandarizar entrenamientos y prácticas, pero también generar capacidad de disuasión y respuesta a las incursiones de Rusia en las aguas al norte del continente.

Así fue presentado el JEF (Fuerza Expedicionaria Conjunta por sus siglas en inglés), una alianza entre Reino Unido, Países Bajos, los cinco países nórdicos (Islandia, Dinamarca, Noruega, Finlandia y Suecia) y los tres países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania). Un grupo de naciones que comparte la amenaza de la “flota fantasma” de Rusia, así como de sus submarinos y buques de guerra.
Reino Unido y otros países de Europa crean una fuerza naval “complementaria a la OTAN” sin Estados Unidos para contrarrestar la amenaza de Rusia
Así lo dijo claramente el general Gwin Jenkins, máximo uniformado de la Armada Real, al señalar que aunque Medio Oriente se lleve la atención de momento “Rusia se mantiene como la mayor amenaza a nuestra seguridad”. En un discurso reciente, el marino señaló que los 10 miembros mencionados de la JEF habían firmado una carta de intención para crear “una fuerza marítima multinacional” que sirva como un “complemento de la OTAN”. Según reportes periodísticos, Canadá también estaría considerando incorporarse al grupo.
Notoriamente, la alianza para la defensa de las aguas del norte europeo excluye a Estados Unidos, en un momento donde el presidente Donald Trump se ha manifestado públicamente en contra de sus aliados tradicionales por su renuencia a acompañarlo en la guerra con Irán, un conflicto en el que no fueron consultados de antemano.

El mandatario republicano ha denostado públicamente a los dos portaaviones de la marina británica, el HMS Prince of Whales y el HMS Queen Elizabeth, como “juguetes”, y exhortado a los socios de la OTAN “a desarrollar coraje” para reabrir el estrecho de Ormuz, que Irán mantiene cerrado desde el comienzo del conflicto. En ese contexto se produce esta muestra de mayor autonomía por parte de las Armadas europeas mencionadas, que encaran la amenaza rusa sin su histórico aliado.
Escenario Mundial ya contó como la táctica de desgaste rusa sobre sus vecinos europeos viró desde la “guerra híbrida” a la denominada “shadow warfare”, un esfuerzo constante por probar, sabotear o afectar las defensas del continente a través de varias acciones, muchas de ellas facilitadas por buques o a través de su uso de las aguas. Por ejemplo, la amenaza de cortar cables de internet que corren sobre el lecho marino, o el uso de navíos para lanzar drones con distintos objetivos.

El general Jenkins reforzó este punto al contar que “las incursiones rusas a nuestras aguas saltaron casi un tercio en los últimos dos años”, a través de lo que el oficial llamó “una frontera abierta con Rusia en el norte”. De momento, las amenazas políticas no han surtido efecto: desde que el primer ministro Keir Starmer amenazó con sancionar los buques petroleros de la “flota fantasma” rusa que transportaran petróleo sancionado, al menos 98 navíos de este tipo pasaron por las aguas británicas.
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