En un nuevo informe de inteligencia que eleva la preocupación en Europa, el Servicio de Inteligencia y Seguridad Militar de los Países Bajos advirtió que Rusia ya estaría sentando las bases para un posible enfrentamiento con la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Según el análisis, Moscú continúa siendo la amenaza más directa e inmediata para la seguridad del continente.

El documento sostiene que, si bien es poco probable que el Kremlin abra un nuevo frente mientras continúan las hostilidades en Ucrania, el escenario podría cambiar rápidamente una vez finalizado ese conflicto. En ese sentido, los servicios de inteligencia europeos estiman que Rusia podría estar en condiciones de prepararse para un ataque en el plazo de un año tras el fin de la guerra.
Esta evaluación se inscribe en un contexto de creciente tensión geopolítica, donde la guerra en Ucrania no solo redefine el equilibrio militar en Europa, sino que también acelera procesos de rearme y planificación estratégica a largo plazo en ambos bandos.

Uno de los factores que más inquieta a los analistas es el fortalecimiento del vínculo entre Moscú y Beijing. De acuerdo con el MIVD, esta relación no solo tiene implicancias políticas y económicas, sino también militares y tecnológicas. En particular, se destaca el avance de China en el ámbito del ciberespionaje, cuyas capacidades —según la inteligencia neerlandesa— ya se equiparan a las de Estados Unidos.

El jefe del organismo, el vicealmirante Peter Reesink, subrayó la complejidad y sofisticación de las operaciones cibernéticas chinas, advirtiendo que Europa aún presenta vulnerabilidades significativas frente a este tipo de amenazas. “No siempre somos capaces de detectar todos los riesgos que China genera”, señaló, en una declaración que refuerza la percepción de un entorno estratégico cada vez más desafiante.
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