Europa dispone de “unas seis semanas” de combustible para aviones si continúa interrumpido el tránsito por el Estrecho de Ormuz, advirtió el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol. Según señaló, si la vía marítima no se reabre en las próximas semanas podrían registrarse cancelaciones de vuelos dentro del continente por falta de suministro.

En este marco, Birol describió la situación como una crisis energética de alcance global y sostuvo que su prolongación agravará el impacto sobre crecimiento e inflación. Cabe recordar que el Estrecho de Ormuz es un corredor estratégico, ya que por ahí circula cerca del 20% del petróleo comercializado internacionalmente en tiempos normales.
Sumado a su análisis, el titular de la AIE también afirmó que los efectos económicos serán desiguales. A su juicio, los países más vulnerables serán las economías en desarrollo de Asia, África y América Latina, que tienen menor capacidad para absorber los aumentos de precios en energía y transporte. Sin embargo, remarcó que ningún país quedará inmune si la crisis se extiende.
El impacto global de la crisis energética en Medio Oriente
Como complemento, Birol indicó que más de 110 petroleros y más de 15 buques cargados con gas natural licuado permanecen a la espera en el Golfo Pérsico y podrían aliviar parcialmente el mercado si logran atravesar Ormuz. No obstante, aclaró que ese volumen no alcanza para normalizar el abastecimiento global.

Al mismo tiempo, señaló que más de 80 activos energéticos clave de la región resultaron dañados durante la guerra y que más de un tercio presentan daños graves o muy graves. Finalmente, incluso con un eventual acuerdo, la recuperación de los niveles previos de producción podría demorar meses e incluso hasta dos años. La advertencia de la AIE refleja que la crisis dejó de ser regional y ya impacta sobre la economía mundial.
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