El portaaviones HMS Queen Elizabeth abandonó el dique seco en Rosyth y volvió al mar para iniciar pruebas de navegación, tras completar un período de mantenimiento que se extendió por más de ocho meses. Los trabajos, iniciados en noviembre de 2024 en Portsmouth, incluyeron mejoras en el sistema de propulsión y revisiones estructurales clave.
La salida del buque marca su retorno a la actividad luego de superar el plazo original previsto para su puesta a punto. Sin embargo, su programa operativo inmediato aún no ha sido definido.

El mantenimiento formó parte de un ciclo obligatorio de inspección en dique seco, requerido cada seis años para buques de este tipo. Estas tareas incluyen la revisión del casco, hélices, timones y componentes submarinos críticos para garantizar la seguridad y operatividad.
Durante este período también se evaluaron mejoras adicionales, aunque algunas iniciativas, como la instalación de un sistema avanzado de asistencia para aterrizajes de F-35B, fueron descartadas por costos y ajustes en la planificación futura.

Aunque el HMS Queen Elizabeth ya cuenta con su tripulación completa, su rol en el corto plazo es incierto. En paralelo, el HMS Prince of Wales se prepara para un posible despliegue en el Atlántico Norte, lo que sugiere que la Royal Navy priorizaría mantener un solo portaaviones plenamente operativo mientras optimiza el resto de su flota.
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