Tras el pronunciamiento de Chile con Kast, así queda el mapa internacional de apoyos a la causa Malvinas

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El respaldo expresado por José Antonio Kast el 6 de abril de 2026 no aparece como un gesto aislado, sino como la revalidación de una red diplomática que la Argentina todavía conserva en América Latina, en foros hemisféricos, en Naciones Unidas y en buena parte del Sur Global. En el comunicado conjunto difundido por la Cancillería chilena, Kast reiteró el apoyo de su gobierno a los “legítimos derechos de soberanía” argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, y reafirmó la necesidad de que Buenos Aires y Londres retomen negociaciones.

José Antonio Kast y Javier Milei juntos en la Casa Rosada. Créditos: Casa Rosada

El dato político de la visita no fue solo el contenido del respaldo, sino también su significado regional. La misma Cancillería chilena ya había consignado en abril de 2023, durante la visita oficial de Alberto Fernández a Santiago, el “tradicional apoyo” de Chile en la Cuestión Malvinas. En otras palabras, el pronunciamiento de Kast no puede leerse simplemente como una definición coyuntural de un gobierno, sino como la continuidad de una posición de Estado que en Chile atravesó administraciones de distinto signo político.

La Argentina no llega a la cuestión Malvinas con un reclamo aislado ni sin respaldo externo, sino con una arquitectura diplomática que sigue activa en múltiples planos. La propia Cancillería argentina mantiene un registro de apoyos en foros internacionales como la OEA, el G77+China, el MERCOSUR, la CELAC, las cumbres iberoamericanas y otros espacios multilaterales, lo que muestra que el sostén al reclamo no depende de un solo país ni de una sola coyuntura.

El primer anillo de ese mapa está dado por los respaldos bilaterales más visibles dentro de la región. Chile es hoy el caso más actual, pero no el único. Brasil, por ejemplo, actualizó esa posición apenas unos días antes, el 2 de abril de 2026, cuando Itamaraty reafirmó su apoyo a la reanudación de negociaciones entre las partes para alcanzar una solución pacífica y definitiva a la controversia. La foto regional, entonces, vuelve a mostrar que la causa Malvinas conserva apoyos de peso tanto en el eje andino como en la principal potencia sudamericana.

Un segundo nivel de respaldos aparece en el plano regional e institucional, donde el apoyo a la Argentina está más sedimentado. En el MERCOSUR, los presidentes de los Estados parte y asociados aprobaron una nueva Declaración Especial sobre la Cuestión de las Islas Malvinas el 20 de diciembre de 2025, reiterando el respaldo a los legítimos derechos argentinos en la disputa de soberanía. Y unos meses antes, en la LXVI Cumbre del 3 de julio de 2025, el bloque ya había reafirmado esa misma línea. El dato importa porque muestra que el apoyo regional no quedó congelado en antecedentes de años anteriores, sino que volvió a expresarse formalmente durante 2025.

Paises que reconocen la soberania Argentina en las Islas Malvinas. Crédito: Escenario Mundial

Algo similar ocurre en la CELAC y en la OEA. En la VIII Cumbre de la CELAC, celebrada en Kingstown el 1 de marzo de 2024, los jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe reiteraron su “más firme respaldo” a los legítimos derechos de la Argentina y su interés permanente en que ambos gobiernos retomen negociaciones. En el plano hemisférico, la OEA hizo lo propio el 27 de junio de 2025, cuando su Asamblea General volvió a declarar la necesidad de que la Argentina y el Reino Unido reanuden cuanto antes las negociaciones sobre soberanía. Son dos respaldos distintos, pero complementarios: uno expresa la posición latinoamericana y caribeña; el otro la del sistema interamericano en su conjunto.

El tercer anillo está dado por el plano multilateral global. En junio de 2025, el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas adoptó una nueva resolución sobre la cuestión Malvinas y renovó el llamado a que la Argentina y el Reino Unido reanuden, a la mayor brevedad posible, negociaciones bilaterales para encontrar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía. Ese mismo año, la declaración ministerial del G77+China volvió a incluir la cuestión y a respaldar la necesidad de reanudar negociaciones, mientras que la Cancillería argentina sigue identificando ese foro como uno de los espacios clave de sostén internacional al reclamo.

A ese entramado se suma la Comunidad Iberoamericana. En la XXIX Cumbre Iberoamericana, celebrada en Cuenca el 15 de noviembre de 2024, los países firmantes del comunicado especial sobre Malvinas reafirmaron la necesidad de que la Argentina y el Reino Unido reanuden negociaciones a la mayor brevedad posible. Ese documento amplía todavía más el mapa de respaldos, porque incorpora no solo a países latinoamericanos, sino también a España, Portugal y Andorra dentro de una formulación favorable a la negociación.

Ahora bien, que el mapa de apoyos siga vigente no significa que todos los respaldos tengan la misma densidad política. Ahí aparece uno de los matices más importantes del cuadro actual. En la declaración conjunta de la cumbre CELAC-UE de noviembre de 2025, la Unión Europea no hizo propia la posición argentina, sino que simplemente “tomó nota” de la posición histórica de la CELAC basada en la importancia del diálogo y el respeto al derecho internacional. La diferencia es clave: mientras América Latina, el Caribe y varios foros del Sur Global sostienen activamente el llamado a negociar, el espacio europeo evita asumir ese reclamo como una posición común frente al Reino Unido.

Por eso, el pronunciamiento de Chile con Kast no redibuja por sí solo el tablero, pero sí vuelve a poner en evidencia un hecho central: la Argentina todavía conserva un capital diplomático amplio en torno a Malvinas, extendido en la región y en múltiples ámbitos multilaterales. El problema no parece ser la ausencia de apoyos formales, sino la dificultad para convertir esa masa de pronunciamientos reiterados en presión política efectiva sobre Londres. En ese marco, la continuidad del respaldo chileno entre 2023 y 2026 funciona como una señal relevante: aun en un contexto regional más fragmentado, Malvinas sigue siendo una de las pocas cuestiones capaces de sostener consensos diplomáticos relativamente estables a favor de la Argentina.

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