Las actuales guerras en el mundo están permitiendo demostrar qué tipo de armamentos deben ser considerados fundamentales de aquí en adelante. Por ejemplo, el conflicto en Ucrania ha demostrado la importancia de los drones a la hora de realizar ataques a larga distancia. Y, en el caso de Irán, el cierre del Estrecho de Ormuz, por donde en épocas normales pasa hasta el 20% del suministro mundial de petróleo, está siendo posible, entre otras cuestiones, por las minas marinas, un tipo de arma que China también tiene muy presente en su arsenal.

Debe tenerse en cuenta que esta no sería la primera vez que Irán utiliza este tipo de artefactos (en 1988, el USS Samuel B. Roberts chocó contra una mina marina iraní en el Golfo Pérsico, sufriendo una herida de 15 a 21 pies). Pero la realidad es que otros países ya son conscientes de la importancia de este tipo de armas.
La estrategia China
Específicamente, quien se ha estado preparando en la materia es China que dispone de entre 50.000 y 100.000 minas navales que puede desplegar en varias partes del Indo-Pacífico. Esto otorga a Pekín la capacidad de crear zonas “prohibidas” en el mar, una táctica clave en la estrategia china de anti-acceso/negación de áreas.
A esto se suma que muchas de las minas marinas chinas son “inteligentes”, o autónomas, y también pueden detonarse remotamente, además de que son armas asimétricas de bajo coste. Las minas forman parte de la estrategia bélica china de la “Maza del Asesino” que, en pocas palabras, busca utilizar medios menos costosos para destruir adversarios más fuertes, como las plataformas estadounidenses.
Actualmente se estima que hay al menos 30 tipos de minas en el arsenal chino, incluyendo minas de “contacto, magnéticas, acústicas, de presión y activadas remotamente”. Estas van desde minas relativamente simples colocadas por gravedad hasta minas ‘inteligentes’ mucho más sofisticadas que pueden distinguir entre fuerzas hostiles y amigas y recibir comandos de activación remota.
La mayoría de estas minas están situadas cerca de la costa, en el estrecho de Taiwán y en los mares de China Oriental y Meridional. Son tan numerosos que, en caso de conflicto, la Marina de Estados Unidos tendría que actualizar sus cartas y asumir que hay aguas a las que sus barcos no deberían o podrían acceder.
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