El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, atacó este viernes nuevamente a sus aliados de la OTAN por su falta de apoyo a la guerra entre Washington e Israel contra Irán, calificándolos de aliados “cobardes”. Pero, más allá de lo discursivo, el nuevo ataque del líder republicano contra los países europeos plantea la pregunta de si la histórica alianza transatlántica realmente podría llegar a su fin.

Desde hace varios días, Trump les está pidiendo a sus aliados de la OTAN que cooperen militarmente con Estados Unidos para liberar el Estrecho de Ormuz. Sin embargo, los países europeos, que no fueron consultados ni informados sobre los planes de atacar Irán, todavía son conscientes de lo que fueron las amenazas del magnate de tomar Groenlandia por la fuerza (pertenece a Dinamarca, un miembro de la OTAN). Por eso, se muestran escépticos de cooperar con Washington.
Y Trump, fiel a su estilo, salió con los tapones de punta ante la negativa: “¡Sin EE.UU., la OTAN es un tigre de papel!” dijo en una publicación en redes sociales. “Ahora que la lucha está GANADA militarmente, con muy poco peligro para ellos, se quejan de los altos precios del petróleo que se ven obligados a pagar, pero no quieren ayudar a abrir el Estrecho de Ormuz, una maniobra militar simple que es la única razón de los altos precios del petróleo. Tan fácil para ellos hacerlo, con tan poco riesgo”, escribió.
“COBARDES, ¡y RECORDAREMOS!”, agregó, en forma amenazante. Por su parte, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Países Bajos, Japón y Canadá se comprometieron en un comunicado conjunto el jueves a unirse a los “esfuerzos apropiados para garantizar el paso seguro por el Estrecho”. Pero el canciller alemán Friedrich Merz dejó claro que esto suponía el fin del combate. Por su parte, el presidente francés Emmanuel Macron dijo tras una cumbre de la Unión Europea en Bruselas que defender el derecho internacional y promover la desescalada era “lo mejor que podemos hacer”, añadiendo: “No he escuchado a nadie aquí expresar disposición a entrar en este conflicto — todo lo contrario”.

¿Puede la OTAN desaparecer?
La realdad es que, desde que Trump regresó a la Casa Blanca y comenzó a “atacar” discursivamente a sus aliados europeos, en el Viejo Continente inició una histórica campaña para velar por su propia seguridad – esto incluye negociaciones para crear un paraguas nuclear europeo en base a las bombas atómicas francesas-. Sin embargo, la realidad es que, a corto plazo, Europa no cuenta con las capacidades propias para defenderse en una guerra a gran escala contra países como Rusia.
Por su parte, Estados Unidos aporta más del 70% del presupuesto de la OTAN, lo que explica su liderazgo. Pero también debe recordarse que su presencia en la alianza representa una puerta de entrada directa en Europa, a lo que se suma que sus bases en el Viejo Continente son de vital importancia a la hora de desplegar su poder, incluso para realizar operaciones en Medio Oriente. Por lo tanto, más allá del enojo de Trump, parece muy poco probable que Washington esté realmente dispuesto a abandonar una alianza que, estratégicamente hablando, aún le es muy útil.
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