- China sostuvo que sus fuerzas nucleares no son comparables a las de Estados Unidos y Rusia y que no participará en negociaciones de desarme.
- El Ministerio de Relaciones Exteriores chino lamentó la expiración del tratado New START y advirtió sobre su impacto en la estabilidad estratégica global.
- Beijing reiteró su doctrina de disuasión mínima, no primer uso y rechazo a una carrera armamentista.

El Gobierno de China confirmó que no tiene intención de participar en negociaciones de desarme nuclear, luego de la expiración del tratado New START entre Estados Unidos y Rusia, uno de los principales pilares del control de armamentos estratégicos a nivel global. La posición fue expresada por el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, durante una conferencia de prensa en Beijing.
Según Lin, China mantiene sus fuerzas nucleares “en el nivel mínimo necesario para la seguridad nacional” y sus capacidades “no están en absoluto al mismo nivel” que las de Washington y Moscú. En ese marco, subrayó que Beijing no se sumará, al menos en esta etapa, a procesos multilaterales de reducción de arsenales, en respuesta a llamados de Estados Unidos para crear un nuevo esquema de control de armas que incluya a la República Popular China.
El vocero chino expresó además “profundo pesar” por la expiración del tratado New START, que limitaba el número de ojivas nucleares estratégicas desplegadas por Estados Unidos y Rusia. De acuerdo con la Cancillería china, el acuerdo era clave para sostener la estabilidad estratégica global, y su finalización genera preocupación en la comunidad internacional por el impacto negativo sobre el régimen de control de armas nucleares y el orden nuclear internacional.

En sus declaraciones, Lin Jian reiteró los principios que Beijing sostiene desde hace décadas en materia nuclear: una estrategia de disuasión defensiva, la política de no primer uso de armas nucleares y el compromiso incondicional de no emplearlas ni amenazar con su uso contra Estados no nucleares o zonas libres de armas nucleares. Asimismo, enfatizó que China no busca entrar en una carrera armamentista y que cualquier avance en desarme debe basarse en el principio de “seguridad no disminuida para todos los Estados”.
Desde la perspectiva china, la responsabilidad principal de avanzar en reducciones nucleares recae sobre Estados Unidos y Rusia, que concentran la gran mayoría de las ojivas estratégicas del mundo. En ese sentido, Beijing instó a ambas potencias a reanudar cuanto antes el diálogo sobre estabilidad estratégica y a encontrar una solución responsable tras la expiración de New START, incluyendo la posibilidad de respetar de manera voluntaria los límites centrales del tratado, como propuso Moscú.
Las declaraciones se producen en un contexto de reconfiguración del régimen global de control de armamentos, marcado por el deterioro de los acuerdos heredados de la Guerra Fría y por la creciente competencia entre grandes potencias. La negativa de China a integrarse a negociaciones de desarme refuerza la lectura de que Beijing prioriza preservar flexibilidad estratégica mientras moderniza su fuerza nuclear, sin aceptar compromisos que, a su juicio, no reflejan la asimetría existente con los arsenales estadounidense y ruso.
Con el fin de New START y sin un marco sucesor en vigor, el escenario nuclear internacional entra en una etapa de mayor incertidumbre, donde la reanudación, o no, del diálogo entre Washington y Moscú será determinante, al tiempo que China observa desde una posición externa, reafirmando su doctrina de disuasión mínima y su rechazo a asumir obligaciones de desarme multilaterales en el corto plazo.
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