Canadá debe estar dispuesto a realizar “cualquier sacrificio” para mantener su independencia de Estados Unidos, aseguró un ex primer ministro. Las palabras de Stephen Harper, quien dirigió los destinos políticos de la nación durante casi diez años, llegan mientras la relación de los vecinos de Norteamérica está en un momento históricamente bajo por las amenazas anexionistas y comentarios despectivos de Donald Trump.

El político conservador tuvo la oportunidad de volver a dirigirse al pueblo de Canadá durante el descubrimiento de su flamante retrato oficial, en una ceremonia que contó con la presencia del actual primer ministro, Mark Carney. Harper agradeció la presencia del líder canadiense, quien sostuvo en el Foro de Davos que el mundo actual enfrenta una “ruptura” con su orden establecido, en una época donde “los desafíos no tienen precedentes en nuestras vidas”.
Aunque no nombró a Trump directamente, algo que tampoco hizo Carney en su mencionada alocución de Davos, la figura del presidente de Estados Unidos pesa sobre el horizonte de Canadá, país al que ha invitado a unirse a su nación como el estado número 51. Además, el diálogo de funcionarios de su administración con referentes del movimiento separatista de la provincia de Alberta -algo a lo que Harper se refirió en su discurso al denunciar “políticas domésticas que amenazan nuestra unidad”- y su reciente colisión diplomática con la OTAN por Groenlandia le agregan incertidumbre a una relación entre vecinos territoriales que estuvo históricamente marcada por el respeto mutuo.

Canadá debe hacer “cualquier sacrificio” para mantener su independencia de Estados Unidos, dice Ex primer ministro
En este contexto, Harper llamó a hacer “cualquier sacrificio” para mantener la soberanía y territorialidad de Canadá: “Debemos realizar cualquier sacrificio necesario para preservar la independencia y la unidad de esta tierra bendecida”. Al expresar su esperanza de que su retrato sea sólo uno más de una larga galería de futuros primeros ministros a exponerse en los siglos por venir, puso condiciones para este escenario: “Esto va a requerir que en estos tiempos peligrosos ambos partidos, cualesquiera sean sus diferencias, se unan contra fuerzas externas que amenazan nuestra independencia”.
El primer ministro Carney resumió el discurso de uno de sus antecesores en el cargo al nombrar sus intenciones: “Nos llamó a construir una Canadá fuerte, que sea menos dependiente de Estados Unidos“. Más adelante, también halagó las políticas de Harper en la crisis financiera del 2008, cuando Carney sirvió como jefe del Banco Central de Canadá: “Llegó a Ottawa como un conservador de presupuesto balanceado. Creía correctamente que los gobiernos deben vivir dentro de sus posibilidades. Sin embargo, cuando la crisis financiera golpeó, no dejó que la ideología le impidiera hacer lo que fuera necesario, teniendo déficit por cinco años para apoyar la economía canadiense a través de la peor depresión en generaciones”.

“El Sr. Harper entendió que se construye fortaleza en los buenos tiempos para tener la capacidad de actuar en los malos momentos”, consideró Carney, un economista de formación que antes de acceder a su cargo actual también fue la cabeza del Banco Central de Inglaterra.
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