El mismo día en el que el presidente de China, Xi Jinping, conversó con su par ruso Vladimir Putin por videollamada, también se comunicó telefónicamente con el mandatario estadounidense Donald Trump: según el líder republicano, fue una llamada “muy positiva” sobre cuestiones comerciales, como la compra de petróleo y gas por parte de China a Estados Undos, y de seguridad, como la guerra en Ucrania o la actual situación en Irán.

Dos meses antes de que que Trump visite Pekín en abril para mantener su segundo encuentro con Xi Jinping desde que regresó a la Casa Blanca, el líder chino acordó aumentar las compras de soja desde EE.UU. a 20 millones de toneladas en la temporada actual, frente a los 12 millones de toneladas anteriores.
Pero, junto con el gesto de buena voluntad, Xi también advirtió a Trump sobre Taiwán, una fuente de tensión continua entre las mayores economías del mundo.
La cuestión de Taiwán
“Estados Unidos debe gestionar cuidadosamente las ventas de armas a Taiwán”, dijo Pekín en un resumen oficial de la reunión.
Cabe recordar que, a fines de 2025, y en el marco de un presupuesto especial, Estados Unidos aprobó la venta de un paquete de armas a Taiwán por US$ 11.100 millones, el mayor trato individual en la historia de la isla.
Sin embargo, también es cierto que, a diferencia de otras administraciones, la de Trump se muestra mucho más distante de Taiwán, lo que para muchos significa que China tiene una ventana de oportunidad para invadir la isla entre 2026 y 2027.
“Todo muy positivo”, dijo Trump en una publicación en su plataforma Truth Social. “La relación con China, y mi relación personal con el presidente Xi, es extremadamente buena, y ambos somos conscientes de lo importante que es mantenerla así. Creo que lograremos muchos resultados positivos durante los próximos tres años de mi presidencia”, sentenció.
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