Los líderes de Rusia y China, Vladimir Putin y Xi Jinping, se vieron las caras a través de una videoconferencia que muestra la cercanía de sus administraciones. Aunque no se divulgó el contenido de la conversación, la misma tiene lugar cuando está a punto de expirar el New START, tratado nuclear que restringe el crecimiento de arsenales de armas de destrucción masiva.

El comienzo de la conversación sí fue transmitido por televisión, y el mandatario ruso le dio contexto al encuentro: “En el marco de las crecientes turbulencias en el mundo, la cooperación en política exterior entre Moscú y Pekín sigue siendo un importante factor estabilizador”. A su vez, aseguró que su gobierno está dispuesto a continuar “la coordinación más estrecha posible” sobre diferentes asuntos globales y regionales “en los que el tándem ruso-chino juega un papel de primer orden”. Desde el lado chino, a través de la agencia Xinhua calificaron la agenda como centrada en “temas estratégicos”.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, explicó más tarde en su rueda de prensa telefónica diaria que la vídeoconferencia es una tradición que se mantiene desde 2020. Sin precisar en el contenido de la conversación, añadió que la agenda incluyó tanto asuntos bilaterales como internacionales, aunque el hecho de que se haya producido a poco de que expire el tratado de no proliferación nuclear New START abrió especulaciones sobre este punto.
Sin embargo, las dos naciones tienen vínculos políticos, comerciales y militares que van más allá de este punto. Como remarcó Putin antes de que comenzara la conversación, sólo en el área comercial los intercambios superaron otra vez los USD 200.000 millones en 2025, y Rusia sigue siendo el principal exportador de hidrocarburos de China.

Putin y Xi Jinping mantienen una videoconferencia mientras el pacto nuclear New START está a punto de vencer
Como se mencionó, el diálogo entre Putin y Xi Jinping se produce casi en la víspera de que expire el tratado nuclear New START, ratificado por última vez por las administraciones estadounidenses y rusas de Barack Obama y Dimitri Medvédev, pero cuyo origen se remonta al histórico viaje de Richard Nixon a Moscú en 1972, durante la gestión de Leonid Brézhnev.
El New START limita el número de ojivas nucleares desplegadas a 1.550 por bando. Además, establece un máximo de 700 sistemas para lanzarlas desde tierra, mar o aire, mediante misiles balísticos intercontinentales, lanzados desde submarinos o bombarderos pesados. Según lo acordado, en caso de que no se prolongue su duración, va a expirar el próximo 5 de febrero.
Putin ha propuesto que ambas partes extiendan el mismo por un año más para ganar tiempo y poder iniciar nuevas negociaciones. Pero el presidente estadounidense Donald Trump aún no ha respondido formalmente, a lo que se suma que el propio Putin detuvo las inspecciones mutuas en 2023 debido al apoyo estadounidense a Ucrania.

Trump ya dijo que quiere perseguir la “desnuclearización” tanto con Rusia como con China, sumándolo a esta mesa de negociación donde Pekín no desea ser invitada. Según el Pentágono, la potencia asiática tendrá más de 1.000 ojivas para 2030, pero desde la administración de Xi Jinping afirman que es poco razonable esperar que se una a las conversaciones de desarme con dos países cuyos arsenales siguen siendo mucho mayores que el suyo.
Te puede interesar: Ensayos nucleares vuelven al debate por señales cruzadas entre Rusia y EE.UU. antes de la expiración de New START












