- China está suministrando maquinaria, tecnología y componentes críticos que permiten a Rusia sostener y ampliar la producción de nucleares como los misiles hipersonicos Oreshnik, pese a las sanciones occidentales.
- Rusia reintrodujo el uso de misiles hipersónicos con capacidad nuclear en el conflicto ucraniano en un contexto de alta tensión por el inminente vencimiento del tratado New START.
- La combinación de cooperación chino-rusa, debilitamiento del control de armas y despliegues cerca de la OTAN profundiza la inestabilidad del equilibrio nuclear internacional.
El envío de herramientas por parte de China a Rusia para construir misiles volvió a tomar relevancia luego del lanzamiento ruso de un misil hipersónico Oreshnik con capacidad nuclear contra un objetivo en Ucrania. El episodio adquiere relevancia en un contexto marcado por la proximidad del vencimiento del tratado New START, el último acuerdo de control de armamento nuclear vigente entre Moscú y Washington.

De este modo, el lanzamiento generó una fuerte alarma en Ucrania y la OTAN. La jefa de la política exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, calificó el uso del Oreshnik como “una clara escalada” y una advertencia directa a Europa y Estados Unidos. A ello se suma la confirmación del Kremlin de que varios de estos misiles fueron desplegados en Bielorrusia, ampliando la capacidad rusa de ataque contra objetivos en el continente europeo.
En este marco, emerge un factor clave, y es que China está suministrando herramientas, maquinaria y tecnología avanzada para apoyar la producción del misil hipersónico Oreshnik. Entre los equipos enviados figuran máquinas CNC de alta precisión, microchips, rodamientos, cristales piezoeléctricos e instrumentos de medición, utilizados en instalaciones estratégicas como la planta estatal de Votkinsk, principal centro de producción de misiles balísticos rusos.
Los crecientes movimientos de China y Rusia preocupan en Europea
Oportunamente, la decisión rusa también coincide con un momento crítico, ya que el tratado New START, firmado en 2010, expira el 5 de febrero. Aunque el presidente Vladímir Putin propuso extender por 12 meses el cumplimiento de los límites de ojivas nucleares, las inspecciones mutuas permanecen suspendidas desde 2023 y no existe todavía una respuesta formal de Estados Unidos. Para Washington, dejar caer el acuerdo implicaría otorgar a Moscú mayor libertad para ampliar su arsenal en un momento en que EE.UU. enfrenta demoras en la modernización de sus propias capacidades nucleares.

Esta cooperación permite a Moscú eludir las sanciones occidentales, sostener e incluso acelerar su producción militar y reforzar capacidades consideradas críticas para su estrategia de disuasión. En conjunto, el despliegue del Oreshnik, el respaldo tecnológico chino y la posible expiración del New START configuran un escenario de creciente inestabilidad estratégica que trasciende el conflicto ucraniano y plantea serios interrogantes sobre el futuro del control de armamentos y el equilibrio nuclear global.
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