El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó la creación del “Consejo de Paz” en el Foro Económico Mundial que se celebra en la ciudad suiza de Davos. En la ceremonia del flamante organismo multilateral esponsoreado por el mandatario republicano participaron líderes como Javier Milei -en primera fila- pero no atendieron representantes de las potencias centrales del mundo, algunas de las cuales ya declinaron o cuestionaron la oferta preocupados de que esta entidad se superponga con funciones atribuidas a la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La flamante institución, cuyo escudo rodeado de laureles muestra un mapa dorado de Norteamérica y sus territorios cercanos, se instituyó en primer lugar gracias a la resolución 2803 de la ONU, donde surgió como el instrumento para lidiar con la reconstrucción de Gaza. Sin embargo, la carta fundacional de la flamante institución, filtrada por el diario Times of Israel, extiende su mandato por encima de este conflicto, ya que se propone “promover la estabilidad, restaurar una gobernanza confiable y legal, y asegurar la paz duradera”.
Trump firma la creación del “Consejo de Paz” con Javier Milei en primera fila pero sin la presencia de las potencias centrales
El entorno alpino de Davos fue el escenario para que Trump montara la ceremonia de firma con la que líderes de distintos países adhirieron a su flamante “Consejo de Paz”.
En el discurso inaugural, el presidente de Estados Unidos unió esta fundación con su “historial de iniciativas de paz”, y dijo que “este consejo tiene la posibilidad de ser uno de los cuerpos más consecuentes jamás creados”. A su lado había líderes como Javier Milei, sentado en primera fila, el presidente De Paraguay, Santiago Peña, el mandatario de Hungría, Viktor Orbán, el de Azerbaiyán, Ilham Alíyev, el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinián, su par de Bulgaria, Rosen Zheliazkov, el presidente de Indonesia, Prabowo Subianto, así como los líderes y representantes de Jordania, Kazajistán, Kosovo, Pakistán, Qatar, Arabia Saudita, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Uzbekistán y Mongolia.
Trump resaltó la cercanía con los líderes que firmaron en Davos, al presentarlos como “un grupo de grandes amigos míos”: “En este grupo me caen bien todos ¿Pueden creerlo? Usualmente hay dos o tres que no soporto, no los encuentro acá”. El presidente sostuvo que sus acompañantes correspondían solo “a los países que resultan estar en Davos“, sosteniendo que “cada país, casi cada país, quiere ser parte” del denominado “Consejo de Paz”. Entre los adherentes que no estuvieron presentes están Alexander Lukashenko, el bielorruso a menudo llamado “el último dictador de Europa” y el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu, sobre quien pesa una orden de captura de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y contra la humanidad en el conflicto en Gaza.
De los 60 líderes que fueron invitados, hasta ahora sólo Francia y Noruega rechazaron de plano la propuesta. Sin embargo, ningún representante o autoridad de los países centrales de Europa se hizo presente en el evento, a pesar de ser el continente que aloja el Foro Económico Mundial. Otras potencias centrales como China cuestionaron su misma fundación, al mostrar apoyo al orden actual signado por la ONU, y otros eligieron el silencio, como Brasil, donde Lula da Silva no confirmó todavía qué resolución tomará, mismo enfoque adoptado por Rusia. Por otro lado, Canadá, cuyo primer ministro Mark Carney fue muy crítico del nuevo orden mundial que promueve Donald Trump, ató su firma a una mayor claridad sobre el funcionamiento de la institución, y Ucrania sostuvo a través de su presidente Volodímir Zelenski que era difícil aceptar formar parte de una entidad donde también participa Rusia.

Según señala la carta fundacional del Consejo de Paz, la membresía estándar de esta institución dura tres años, tras los cuales su permanencia queda sujeta a la voluntad de Trump, a menos que los países abonen un pago de USD mil millones para convertirse en miembros permanentes.
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