- El Departamento de Defensa de Estados Unidos financió al Departamento de Seguridad Interior para adquirir “por ocho cifras” un arma de componentes rusos que creen podría estar vinculada al “síndrome de la Habana“.
- Así se conoce a los incidentes relacionados con agentes de inteligencia, funcionarios y diplomáticos norteamericanos en buena parte del mundo, que reportaron haber sufrido mareos, presión intercranial intensa y vértigo incapacitante, debido a que el primer reporte provino de personal en la embajada de Estados Unidos en la capital de Cuba en 2016.
- Aunque en 2023 la CIA descartó la posibilidad de que un arma extranjera estuviera detrás de los casos, en enero de 2025 el Consejo de Seguridad Nacional revisó las posturas de tres de las siete agencias detrás del reporte, diciendo que existía un 50% de probabilidades de que los casos correspondieran a un ataque de una potencia rival.
El Departamento de Defensa de Estados Unidos gastó millones de dólares en una operación encubierta para comprar un arma que algunos investigadores vinculan con el “síndrome de la Habana”. La denominación, negada oficialmente por la administración Biden, abarca una serie de casos de mareos, presión intercranial y vértigos repentinos denunciados por diplomáticos, funcionarios estadounidenses y agentes de inteligencia desde 2016 que podrían estar relacionados con un arma rusa.
La compra se habría producido en los últimos meses del gobierno demócrata a través del departamento de Seguridad Interior, con financiamiento del mencionado Departamento de Defensa, según reportó CNN a través de dos fuentes con conocimiento de la materia. Las autoridades habrían pagado “ocho cifras” por el arma, añadieron los oficiales, quienes declinaron informar el precio específico de esta pieza, que lleva un año siendo testeada por personal norteamericano.
Estados Unidos gastó millones en operación encubierta para comprar un arma que algunos vinculan con el “síndrome de la Habana”
El aparato sigue siendo estudiado y existe debate al interior del gobierno sobre su vinculación con las docenas de casos llamados coloquialmente “síndrome de la Habana”, debido a que el primer reporte provino de funcionarios en la embajada estadounidense de la capital de Cuba en 2016. Estos casos, que luego se replicaron en lugares de Europa y Asia, no tienen explicación oficial e incluso fueron tratados con escepticismo por la administración Biden.
Distintas agencias consultadas por CNN como el Pentágono, la oficina de Investigaciones de Seguridad Interior -que sería la encargada de estudiar el arma- y el Departamento de Seguridad Interior no respondieron a las preguntas. La CIA, por su parte, declinó hacer comentarios al respecto.

El dispositivo adquirido por Estados Unidos produce ondas de radio pulsadas, que para algunos investigadores y oficiales podrían ser la causa de los incidentes mencionados. Aunque no es completamente ruso en su origen, sí tiene componentes fabricados en Rusia, informó una de las fuentes. En cuanto a su tamaño, el informante sostuvo que puede guardarse en una mochila.
La comunidad de inteligencia de Estados Unidos debate el “síndrome de la Habana”
La existencia misma del “síndrome de la Habana”, que quienes se dicen víctimas han narrado como un dolor en sus oídos seguido de una intensa presión en la cabeza y vértigo incapacitante de los cuales aún siguen recuperándose, ha sido discutida por poco menos de una década en la comunidad de inteligencia estadounidense.
Dos años atrás, un informe escrito mayormente por la CIA descartó por completo que la multiplicidad de casos fuera causada por el ataque de un adversario de los Estados Unidos. Esta conclusión contradecía la aseveración de los afectados, muchos de ellos diplomáticos y agentes de inteligencia, que denunciaron a su vez que se les negó atención médica por parte del gobierno norteamericano luego de los incidentes.

En noviembre de 2024, media docena de víctimas, todos agentes de inteligencia retirados o en servicio, fueron reunidos en la Casa Blanca con una invitación del Consejo de Seguridad Nacional norteamericano para discutir un manual que sirviera a la futura administración Trump para tratar con lo que denominaron “incidentes de salud anómalos”. En este encuentro, las víctimas escucharon un cambio en la retórica oficial, donde una nueva recolección de inteligencia, que en el momento se mantuvo clasificada, las hizo sentir “reivindicadas”.
En enero de 2025, un nuevo reporte de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional realizó una reevaluación del informe de 2023 donde tres de las siete agencias involucradas en el primer reporte modificaron sus posiciones, diciendo que no era imposible que el “síndrome de la Habana” hubiera sido causado por un arma extranjera. En cambio, colocaron esta posibilidad en un 50%.
Aunque todavía permanece el misterio sobre el origen de estos incidentes, el reporte de la compra de un arma que podría vincularse a estos episodios deja entrever qué tipo de información hizo recalibrar su opinión a una parte del gobierno estadounidense, que de todas maneras sigue negando oficialmente la existencia del “síndrome de la Habana” como producto del ataque de una potencia rival.
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