- En las últimas horas se confirmó que el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, no asistirá a la firma del acuerdo Mercosur-Unión Europea en Paraguay, pese a que al evento acudirán los principales líderes del bloque, entre ellos Santiago Peña, Yamandú Orsi y Javier Milei.
- Aunque no viajará a Asunción, el mandatario brasileño mantendrá un protagonismo diplomático mediante una reunión previa en Río de Janeiro con Ursula von der Leyen y António Costa, gesto que reafirma su influencia en la negociación pese a no participar del acto formal.
- La decisión de no asistir se inscribe en una estrategia más amplia de Lula orientada a consolidar su liderazgo regional, evitar otorgar rédito político a Javier Milei y preservar autonomía dentro de un Mercosur atravesado por tensiones internas y divergencias de agenda.
En las últimas horas trascendió la noticia de que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, no asistirá a la firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, prevista para este sábado 17 en Paraguay, según confirmó una fuente de la presidencia brasileña. La ausencia del mandatario ocurre a pesar de que el evento reunirá a los principales líderes del bloque, incluidos el presidente anfitrión, Santiago Peña, el uruguayo Yamandú Orsi y el argentino Javier Milei.
Cabe destacar que, desde su regreso al poder en 2023, Lula se posicionó como uno de los principales impulsores del tratado, que busca conformar una de las mayores zonas de libre comercio del mundo y abrir oportunidades especialmente relevantes para el agronegocio brasileño. Sin embargo, según explicó la fuente oficial, el presidente decidió no viajar debido a que la firma había sido concebida inicialmente como un encuentro ministerial y las invitaciones a los jefes de Estado fueron enviadas por Paraguay a último momento.
Previamente a la ceremonia en Asunción, Lula recibirá en Río de Janeiro a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al presidente del Consejo Europeo, António Costa, quienes harán escala en Brasil antes de dirigirse a Paraguay. Este gesto simbólico reafirma el rol activo que el mandatario tuvo en las negociaciones, pese a su ausencia en el acto formal del sábado.
En este sentido, Lula desempeñó un papel central en el avance reciente del acuerdo Mercosur-UE, especialmente durante la presidencia rotativa de Brasil del bloque sudamericano, aunque no logró concretar la firma durante la cumbre de diciembre en Foz de Iguazú. Su vicepresidente, Geraldo Alckmin, destacó que fue el propio Lula quien impulsó decisivamente la reactivación del tratado, que se negocia desde hace 25 años sin resultados definitivos.
Lula muestra las diferencias políticas internas del Mercosur
Es por ello que su concreción representa también para el líder de la izquierda brasileña una victoria política simbólica, alcanzada tras los intentos fallidos de gobiernos como los de su opositor Jair Bolsonaro y el expresidente argentino Mauricio Macri. Al mismo tiempo, su decisión de no viajar también evita ceder protagonismo a Javier Milei, en un vínculo bilateral que continúa deteriorándose y donde el mandatario brasileño procura no otorgar al presidente de Argentina créditos políticos adicionales en un momento de marcada tensión.

Además, la postura de Lula se inscribe en una estrategia más amplia orientada a profundizar su liderazgo regional y posicionar a Brasil como actor central en la arquitectura sudamericana. Al preservar margen de maniobra frente a sus socios, el presidente brasileño busca proyectar autoridad y continuidad en la conducción diplomática del bloque.
Veinticinco años de negociaciones intermitentes
El Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) es uno de los procesos de negociación comercial más extensos del sistema internacional contemporáneo. Las conversaciones comenzaron formalmente en 1999, con el objetivo de crear una amplia zona de libre comercio que incluyera bienes, servicios, inversiones y estándares regulatorios. Desde sus inicios, el proceso estuvo marcado por avances lentos y reiterados estancamientos debido a intereses divergentes entre ambos bloques.
Durante la década de 2000, las negociaciones enfrentaron obstáculos vinculados al lobby agrícola europeo -especialmente Francia e Irlanda- y a las demandas del Mercosur de mayor acceso al mercado para sus productos agroindustriales. Paralelamente, la UE exigía mayores compromisos en materia de propiedad intelectual, compras gubernamentales y servicios, áreas en las que los países sudamericanos tenían mayores reservas. El proceso quedó prácticamente congelado desde 2004 hasta 2010, cuando ambas partes decidieron relanzar el diálogo en un contexto global más competitivo.

Un punto clave llegó en 2019, cuando los negociadores alcanzaron un acuerdo político durante las presidencias de Mauricio Macri y Jair Bolsonaro, tras un impulso significativo tanto de Bruselas como de los gobiernos sudamericanos. No obstante, la firma y posterior ratificación quedaron trabadas por objeciones relacionadas con políticas ambientales, especialmente las críticas europeas al aumento de la deforestación en la Amazonia durante el gobierno de Bolsonaro.
Entre 2020 y 2023, el proceso volvió a tensarse debido a proyectos de la Unión Europea para incorporar “cláusulas espejo” y mayores exigencias ambientales, lo cual fue rechazado por varios países del Mercosur por considerarlo un condicionamiento unilateral. Con el regreso de Lula da Silva a la presidencia de Brasil en 2023, las negociaciones retomaron impulso político, aunque persistieron diferencias sobre regulaciones climáticas, estándares productivos y compras públicas.
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