- Armada de China: el portaaviones Fujian (CV-18) avanza en su adiestramiento de comisionamiento dentro de la Armada del Ejército Popular de Liberación
- Portaaviones y entrenamiento: imágenes satelitales confirman pruebas de cubierta y sistemas del Fujian en el mar de Bohai, antes de su entrada en servicio operativo
- Impacto regional: Estados Unidos y Japón siguen de cerca el adiestramiento del portaaviones chino por sus implicancias en el equilibrio militar del Indo-Pacífico

Las últimas imágenes satelitales difundidas en redes especializadas muestran al portaaviones Fujian (CV-18) realizando entrenamientos de comisionamiento en el mar de Bohai, una fase clave antes de su plena entrada en servicio operativo dentro de la Armada del Ejército Popular de Liberación. Según la cuenta CHINAPLA, el ciclo de adiestramiento se extendería hasta fines de enero, lo que sugiere una intensificación progresiva de pruebas de cubierta, sistemas de lanzamiento y recuperación, y entrenamiento integral de dotaciones.
El hecho es relevante no solo por el movimiento puntual del buque, sino por lo que representa en términos estratégicos y doctrinarios. El Fujian es el primer portaaviones chino equipado con catapultas electromagnéticas, una tecnología que amplía de manera significativa el abanico de aeronaves embarcadas, incrementa el peso de carga al despegue y mejora el ritmo de generación de salidas aéreas. El pasaje desde pruebas iniciales hacia entrenamientos más sostenidos indica que la Armada del EPL está avanzando en la maduración real de esta capacidad, reduciendo una de las brechas históricas respecto de las marinas occidentales.

En los últimos meses, China combinó la incorporación progresiva del Fujian con ejercicios navales de gran escala alrededor de Taiwán y un aumento de patrullas aéreas y navales en áreas sensibles para Japón. En ese marco, la elección del mar de Bohai para esta etapa no es casual: se trata de un entorno semicerrado, fuertemente controlado, cercano a astilleros, bases aéreas y nodos industriales clave, lo que facilita soporte técnico inmediato, rotación de personal y ajustes de sistemas antes de avanzar hacia despliegues más expuestos en el Pacífico occidental.
Del adiestramiento controlado a la proyección regional
La actividad del Fujian se inscribe en una secuencia más amplia de consolidación aeronaval. Desde fines de 2025, imágenes satelitales mostraron coordinaciones logísticas entre este portaaviones y el Liaoning, mientras que el Shandong fue observado operando junto a buques de apoyo integral. Desde una lectura estrictamente militar, esta dinámica apunta a estandarizar procedimientos, entrenar cadenas de mando y afinar rutinas de mantenimiento y abastecimiento, un requisito indispensable para sostener despliegues prolongados y, eventualmente, operaciones con múltiples portaaviones en simultáneo.
Para Estados Unidos y sus aliados regionales, el avance del Fujian constituye una señal adicional dentro de un cuadro ya complejo. Evaluaciones recientes del Pentágono sostienen que China continúa reduciendo brechas en capacidades críticas para escenarios de alta intensidad, particularmente en torno al estrecho de Taiwán. Japón, por su parte, sigue de cerca cada fase de entrenamiento y cada tránsito de los portaaviones chinos, especialmente cuando estas actividades se combinan con zonas temporales de exclusión marítima y aérea.

Al mismo tiempo, el contexto estratégico presenta matices relevantes. Washington enfrenta una agenda global más amplia, con mayor énfasis en el Hemisferio Occidental, lo que incrementa la presión sobre socios asiáticos para asumir mayores responsabilidades en la seguridad regional. En ese tablero, cada paso del Fujian es leído no solo como un avance técnico, sino como un mensaje político-militar: la capacidad de China para sostener presencia aeronaval creíble más allá de sus aguas inmediatas.
Por ahora, lo verificable es el entrenamiento en curso en el mar de Bohai y la continuidad del proceso de comisionamiento dentro de la Armada del EPL. El interrogante es cuándo y cómo el Fujian pasará de estas pruebas controladas a operaciones regulares en áreas sensibles del Indo-Pacífico, un movimiento que, de concretarse, volverá a tensar los cálculos estratégicos regionales y pondrá a prueba las respuestas de Estados Unidos, Japón y sus socios.
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