Cuando uno va al cine, debe tener la precaución de llegar en horario, caso contrario, verá la película empezada y podría interpretarla de una manera equivocada. Si uno ve un desalojo en la TV y observa a personas que se van a quedar en la calle, es probable que sienta pena de esa gente; pero, si luego se entera de que dicho desalojo es la última de una serie de medidas previas, que se han tomado para recuperar la propiedad del particular damnificado, la interpretación de los hechos cambia.

Si analizamos los hechos recientes en Venezuela, solamente teniendo en cuenta los acontecimientos de finales del 2025 y principios del 2026, la interpretación será parcial.
En el año 2019 escribí una ponencia en el marco del XV Congreso Nacional de Derecho Político, titulada: “La Soberanía Estatal y el Principio de No Intervención: El Caso Venezuela”.
En dicho escrito, sostenía, en base a los documentos, que las elecciones anticipadas del 20 de mayo del 2018 en Venezuela, por las que se autoproclamó vencedor Maduro, eran totalmente fraudulentas y, por lo tanto, ilegales e ilegítimas.
La “película” sobre el chavismo en Venezuela, había empezado en 2018, y no en 2026 como se nos quiere hacer creer. Fuimos testigos de la avant premier de lo que se vendría. Si nadie más lo quiso ver, allá ellos.
En 2018, la OEA, organización que no podrá ser tildada de derechista, reconoció al gobierno de Juan Guaidó: cincuenta Estados centrales, más casi la totalidad de la Unión Europea y el Grupo de Lima, desconocieron a Maduro.

A pesar de todas estas advertencias, el dictador seguía aferrado al poder. El 24 de enero del 2019, Guaidó solicitó a EEUU el envío de ayuda humanitaria, a la vez que la (primera) administración de Trump disponía sanciones contra PDVSA y tomaba el control de CITG. Otros países que ofrecieron ayuda monetaria en concreto fueron: Canadá, Alemania, Suecia, Argentina, Chile, Colombia, etc. CITGO es la filial estadounidense de PDVSA.
Maduro se opuso al envío de esta ayuda humanitaria, diciendo, fiel a su verborragia, que “los yankys y Donald Trump” querían tratar al pueblo venezolano como a mendigos.
Finalmente, la ayuda humanitaria que se pretendía enviar, nunca pudo llegar al pueblo venezolano, por la oposición del régimen chavista, con Maduro a la cabeza.
Segunda Parte – con el mismo argumento y con los mismos actores
En las recientes elecciones del año 2024, los vicios eran los mismos, la película la misma y los protagonistas principales, los mismos.
No solamente la OEA calificó al gobierno de Maduro como un “régimen”, sino también otros medios de información como “La Izquierda Diario”, se hicieron eco de lo sucedido, asegurando que el chavismo había cometido fraude, y que además había impuesto una “brutal represión” contra el pueblo.
Agregaba este medio, que: “(…) la noche de la totalización de los resultados, el fraude comenzaba a concretarse: a mitad del proceso, el gobierno decidió impedir el acceso a testigos del principal candidato opositor (Edmundo González), así como a casi todas las otras organizaciones políticas, menos las afines al gobierno. Se negó a darle copias de las actas (…) El órgano electoral, en la mañana del 29 de julio, se apresuró a acreditar oficialmente a Maduro”.

¡Lo dice la “Izquierda Diario”, no nosotros!
Lo reiteramos: esta película comenzó en el 2018, tuvo su continuidad en el 2024, los espectadores eran cada vez menos, pero el “directador”, seguía insistiendo con el mismo guión, agotado ya hace años. Se calcula que al menos 8 millones de venezolanos se vieron obligados a dejar el país durante la dictadura de Chávez – Maduro. Más de un millón y medio viven en Perú actualmente
Una extracción quirúrgica
En la última entrevista antes de ser capturado, y mientras se lo ve manejando su camioneta por Caracas, Maduro reveló que había hablado una sola vez con el presidente de EEUU., el 21 de noviembre del 2025.
Ignacio Ramonet, testigo y acompañante del chofer improvisado, dijo que dicha conversación fue “respetuosa, muy respetuosa”, lo que no se condice con las bravuconadas y exabruptos que el dictador venezolano profería a diario contra el presidente de los EEUU.
Viendo que, como el Titanic, su dictadura se hundía irremediablemente, intenta un último “manotón de ahogado” en ese viaje por la capital…
Mientras va manejando, se pueden oír sus ruegos a la administración Trump, diciendo que: “Al pueblo de los EEUU le digo que aquí, en Venezuela, tiene a un pueblo amigo. Si quieren un acuerdo sobre narcotráfico, estamos listos; si quieren un acuerdo sobre petróleo, Venezuela está lista para inversiones, cuando quieran y cómo quieran y dónde quieran, como (ya hicimos) con Chevrón”.

Y así llegamos al 3 de enero del 2026, en el que el gobierno de EEUU., decidió lanzar la misión “Resolución Absoluta”, mediante la cual capturaron a Maduro y su señora de la residencia en Caracas, y luego los llevaron a EEUU para ser juzgados por delitos de narcoterrorismo, entre otros.
En todo momento se dijo que la operación había sido una “extracción quirúrgica exitosa”, a lo que nosotros podríamos agregar, que fue una extracción “odontológica” exitosa. Los dientes de un adulto son 32, el mismo número que los de la “guardia cubana” de Maduro, que fueron muertos en el enfrentamiento. ¿Por qué a Maduro lo protegían miembros de una fuerza armada de otro país?.
Al no haber reconocido EEUU el gobierno de Maduro, lo que hizo fue capturar a dos personas particulares –acusadas de narcoterrorismo- y llevarlas para ser juzgadas en ese país.
El Principio de No Intervención y la obligación de combatir al narcoterrorismo
Aunque el Principio de No Intervención no está expresamente en la Carta de la ONU, lo cierto es que se trata de un principio general del derecho internacional, que se vincula de modo directo con otro principio: el respeto por la soberanía estatal, que los sujetos internacionales, particularmente los Estados, deben asegurar. El marco normativo del Principio de No Intervención, se complementa con las Resoluciones de la Asamblea General 2131 (XX), y 2625 (XXV). Los principios generales del derecho, son fuente principal del Derecho Internacional, de allí su importancia.
Pero a la par de estos principios, existen otras obligaciones que el DIP impone a los sujetos internacionales, entre las cuales se encuentra el combate al terrorismo y al narcoterrorismo.
Desde finales del siglo pasado se insiste con la evolución que va teniendo el DIP, particularmente en torno a la denominada “jurisdicción universal”, la que podríamos definir cómo: “El principio de la jurisdicción universal confiere competencia a un Estado para juzgar y sancionar al autor de un delito, cualquiera que sea el lugar en que se cometió y cualquiera que sea la nacionalidad de su autor o víctima”.

Eduardo Muñoz/Reuters
En el caso que nos ocupa, y sin saber cuál será la estrategia de la acusación del gobierno Federal de EEUU. contra Maduro, sí podemos elucubrar que el argumento central será que la administración Trump, cumpliendo con la obligación internacional del combate al narcoterrorismo, detuvo a dos individuos sospechosos: Nicolás Maduro y Celia Flores, y los llevó a su país para enjuiciarlos.
Lo mismo sucede con la obligación de combatir la piratería, la esclavitud o la trata de personas, etc., en las que cualquier Estado, prima facie puede intervenir en la nave de un tercer Estado, si sospecha, fundadamente, que se están cometiendo esos crímenes internacionales.
Nótese que hasta ahora, EEUU., nunca ha reconocido a Maduro como Jefe de Estado, ya que hacerlo debería respetar sus privilegios e inmunidades.
Es que una cosa es el reconocimiento de Estados, y otra muy distinta el reconocimiento de gobiernos. Lo que ha hecho Trump, y que es evidente, es reconocer a Delcy Rodríguez como presidente temporal. EEUU. nunca ha puesto en duda la existencia del Estado de Venezuela, por aquello del principio de identidad del Estado y su continuidad: el Estado sigue siendo el mismo, aunque haya cambiado el gobierno.
En los denominados: “cambios irregulares de gobierno”, parte de la doctrina actual del DIP sostiene que ese nuevo gobierno (Delcy Rodríguez en nuestro caso), debería reunir una serie de requisitos, tales como: a) Autoridad efectiva; b) Posibilidades de permanencia y estabilidad; y, c) Que sea capaz de mantener y cumplir sus obligaciones internacionales.
¿Habrá nueva película?
Es indudable que el daño causado por tantos años de chavismo en el poder, ha provocado, vaya comparación, que gran parte del pueblo venezolano se encuentre “narcotizado”, como el hombre de la caverna de Platón.
El rey iba desnudo, se llamara Chávez o se llamara Maduro y nadie lo notaba, o no lo quería notar, hasta que vino alguien de afuera y les hizo ver la paupérrima realidad en la que habían vivido.
Enviciado por más de un cuarto de siglo de socialismo del siglo XXI, no va a resultar fácil cambiar en poco tiempo el pensamiento del sufrido pueblo venezolano.
Lamentablemente, la “oposición” venezolana tampoco ha dado con el target en la medida que se esperaba; por eso es que EEUU., ha preferido que siga Delcy Rodríguez, antes que experimentar con alguna otra alternativa, por aquello de “mas vale malo conocido, que bueno por conocer”.

María Corina Machado, la jefa real de la oposición en Venezuela, ignoró/ destrató al enviado de Trump, Richard Grenell, cuando unos meses atrás, éste le solicitara la lista completa de detenidos del régimen de Maduro. Por ello es que Trump, se muestra distante con la Premio Nobel de la Paz.
Y ni qué decir de Edmundo González Urrutia, un hombre que se muestra sin fuerzas físicas, pero lo que es peor, sin fuerzas morales para combatir a las fuerzas remanentes del chavismo. Un verdadero pelele.
¿Delcy traicionó a Maduro para quedarse en el poder?; ¿Brindó información a cambio de impunidad? Nunca lo sabremos a ciencia cierta…
¿Podrá cambiarse esta larga película de terror que ha tenido que soportar Venezuela desde hace más de un cuarto de siglo?
Esperamos sinceramente que así sea, y que los cambios sean para bien, y que vengan pronto.
Finalmente, y a pesar de nuestras limitadas posibilidades, hacemos un llamado para la inmediata liberación de nuestro compatriota Nahuel Gallo, detenido hace más de un año en el Helicoide.
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