El jefe del Estado Mayor de la Defensa del Reino Unido, Air Chief Marshal Sir Richard Knighton, reconoció ante el Parlamento que las Fuerzas Armadas británicas no están listas para enfrentar un conflicto de gran escala “del tipo que podríamos enfrentar”. La advertencia llega en un momento de creciente preocupación por la amenaza rusa y en medio de tensiones sobre el presupuesto de defensa.

Knighton señaló que existe un déficit presupuestario inmediato que obliga a tomar decisiones difíciles, ya que no hay fondos suficientes para modernizar rápidamente las capacidades militares. “No estamos tan preparados como necesitamos estar”, afirmó ante el comité de defensa de la Cámara de los Comunes.
Advertencias sobre Ucrania y posible enfrentamiento con Rusia
Las declaraciones de Knighton confirman un diagnóstico que ya había sido anticipado en agosto de 2025, en el que se advertía que las Fuerzas Armadas del Reino Unido podrían no ser capaces de sostener un conflicto prolongado en Ucrania debido a limitaciones de personal, equipamiento y presupuesto.
Ese análisis señalaba que, pese al compromiso político de Londres con Kiev, la capacidad real de desplegar y mantener operaciones militares de larga duración estaba en duda. La falta de preparación logística y el desgaste acumulado por años de recortes presupuestarios ponían en evidencia que el Reino Unido enfrentaba un dilema estratégico sobre cómo apoyar a Ucrania sin comprometer su propia capacidad de defensa nacional.

El 7 de enero de 2026, un exgeneral británico advirtió que las Fuerzas Armadas del Reino Unido podrían verse obligadas a enfrentarse directamente a Rusia en un eventual despliegue en Ucrania. Según sus declaraciones, la escalada del conflicto y la presión sobre la OTAN hacen cada vez más probable que Londres tenga que comprometer tropas en un escenario de guerra abierta. El exgeneral subrayó que, en caso de un despliegue, el Reino Unido debería estar preparado para un enfrentamiento de alta intensidad, algo que hoy no está garantizado dada la falta de recursos y la lentitud en la modernización militar.
Presupuesto de defensa y retrasos en el DIP
El gobierno de Keir Starmer ha prometido elevar el gasto en defensa al 2,5% del PIB en 2027, frente al 2,3% actual. Sin embargo, el compromiso de alcanzar el 3,5% en 2035 aún no cuenta con financiación asignada. Knighton dejó claro que no espera recursos adicionales. “Ese es el marco en el que trabajamos” declaró.
A su vez, la falta de fondos ha generado dudas sobre la capacidad de implementar plenamente la Revisión Estratégica de Defensa (SDR), lanzada en 2025 como hoja de ruta para transformar las Fuerzas Armadas y cumplir con los compromisos de la OTAN.

Por otro lado, el Defence Investment Plan (DIP), que debía concretar las adquisiciones necesarias para modernizar el ejército, ha sufrido repetidos retrasos. Estaba previsto para diciembre, pero las disputas internas entre los servicios y las negociaciones con el primer ministro y el ministro de Finanzas por más recursos lo han pospuesto.
Tan Dhesi, presidente del comité de defensa, expresó frustración comentando que “Parecemos avanzar lentamente en lugar de reconocer la urgencia del momento”.
Oposición e industria
El secretario de defensa en la sombra, James Cartlidge, acusó al gobierno de priorizar el gasto social sobre la defensa: “Knighton ha confirmado que simplemente no estamos listos para la guerra”. Según Cartlidge, la falta de inversión impide a las Fuerzas Armadas adquirir el equipamiento necesario.
En paralelo, el secretario de Estado para adquisiciones de defensa, Luke Pollard, reconoció que la publicación del DIP será “pronto”, pero evitó pronunciarse sobre el futuro de la última fábrica de helicópteros militares en Yeovil, Somerset.

El complejo, que emplea a más de 3.000 trabajadores, depende de un contrato de £1.000 millones para producir nuevos helicópteros de transporte medio que reemplacen a los Puma de la RAF. La empresa italiana Leonardo, propietaria de la planta, advirtió que podría cancelar nuevas inversiones en el Reino Unido si no se asegura el contrato.
Un ejército subfinanciado
Fuentes del Ministerio de Defensa admitieron que el programa heredado estaba “sobrecomprometido, subfinanciado y mal adaptado a las amenazas actuales”. La SDR busca llevar a las Fuerzas Armadas hacia una preparación real de guerra, pero el desfase presupuestario —estimado en hasta £28.000 millones en la próxima década— amenaza con dejar al Reino Unido sin capacidad plena para responder a un conflicto de gran escala.

Las advertencias de Knighton y del exgeneral británico convergen en un mismo diagnóstico que demuestra que el Reino Unido no está preparado para un conflicto prolongado ni para un enfrentamiento directo con Rusia. La brecha entre las ambiciones estratégicas y los recursos disponibles se ha convertido en el principal desafío de Londres, en un contexto europeo marcado por la guerra en Ucrania y la presión creciente sobre la OTAN.
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