El presidente Donald Trump volvió a colocar a varios países bajo presión con advertencias militares y declaraciones que reconfiguran el tablero internacional. Desde Groenlandia hasta Irán, pasando por México, Nigeria, Colombia y Venezuela, la estrategia de Washington combina diplomacia condicionada y amenazas de fuerza.

Tras la operación militar en Venezuela que culminó con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, el mensaje “No Games. FAFO”, difundido por la Casa Blanca horas después de la misión, sintetiza el tono de una estrategia que combina presión retórica, opción de fuerza y diplomacia transaccional. La portavoz Anna Kelly insistió en que “la primera opción es la diplomacia”, aunque subrayó que el presidente mantiene “un abanico de alternativas” y que todas “ponen a América Primero”.
Groenlandia
Washington ha renovado su interés en Groenlandia, considerada vital para proteger los intereses de seguridad nacional en el Ártico y contrarrestar a China y Rusia. Trump afirmó que preferiría cerrar un acuerdo “por las buenas”, pero advirtió que, de no ser posible, lo haría “por las malas”.
Por su lado, los líderes del continente defendieron la soberanía ártica con un mensaje coordinado que reafirma que Groenlandia “pertenece a su pueblo” y que toda decisión sobre su futuro corresponde a Dinamarca y Groenlandia, en línea con los principios de la Carta de la ONU.

En paralelo, Copenhague anunció refuerzos concretos en defensa ártica —nuevos buques, drones, capacidades satelitales y un comando militar en Nuuk— orientados a blindar la isla ante cualquier intento de anexión. La primera ministra Mette Frederiksen advirtió que un ataque de un miembro de la OTAN contra otro “acabaría con la OTAN”, elevando el caso a un test de cohesión aliada.
Irán
Las protestas antigubernamentales en Irán, motivadas por el deterioro económico y el descontento político, han reactivado el debate sobre respuestas externas. Trump, quien en un principio evitó respaldar explícitamente el cambio de régimen, ahora amenaza con que golpearía “muy duro” si las autoridades recurren a represión letal, recordando precedentes de uso de fuerza contra manifestantes.

Teherán, por su parte, prometió “no retroceder” y acusó injerencia extranjera.
México
Trump anunció que podrían iniciarse ataques terrestres contra cárteles de la droga, enmarcando la campaña como parte de su guerra contra los narcóticos y asegurando que las organizaciones criminales “gobiernan el país”, por encima de la presidencia de Claudia Sheinbaum. Sin embargo, en recientes publicaciones en la red social X de la presidente mexicana se aclaró que tras conversaciones con el presidente Trump la intervención militar ha quedado descartada.

La narrativa apunta a cortar flujos ilícitos hacia Estados Unidos y a mostrar determinación en seguridad fronteriza, con el objetivo de habilitar opciones de acción directa en zonas críticas si se considera que la cooperación bilateral resulta insuficiente.
Nigeria
El presidente advirtió que podría autorizar nuevos golpes contra militantes del Estado Islámico si persisten los ataques contra cristianos, afirmando que preferiría “un solo ataque”, pero que “serán múltiples” de continuar las agresiones.
Ya se registraron ataques letales en Navidad, calificados como “un regalo”. Aunque la violencia en Nigeria también responde a disputas por tierra y agua y a dinámicas criminales, la administración estadounidense está priorizando la protección de comunidades objetivo y la neutralización de células extremistas, con un esquema de golpes puntuales.
Colombia
Tras días de tensión —incluida la frase de Trump de que “una invasión suena bien” y el insulto a Gustavo Petro—, un llamado directo entre ambos líderes produjo una desescalada inicial.
Trump valoró el tono y dijo haber invitado a Petro a la Casa Blanca para avanzar en entendimientos. En paralelo, funcionarios de defensa colombianos subrayaron una convergencia táctica frente a amenazas comunes asociadas al narcotráfico y estructuras armadas vinculadas a economías ilícitas, abriendo espacio para mecanismos de cooperación focalizados.
Venezuela
Trump anunció la cancelación de una “segunda ola” de ataques, justificándola en la cooperación con Venezuela para reconstruir —en mayor escala y con estándares modernos— su infraestructura de hidrocarburos. La administración calificó la respuesta venezolana como “inteligente” tras la caída de Maduro.
No obstante, los activos militares estadounidenses “permanecen en posición” por motivos de seguridad y protección de rutas, lo que sugiere un esquema de cohabitación condicionada.

Consistencia del patrón
La secuencia descrita —Ártico, Irán, México, Nigeria, Colombia y Venezuela— muestra un patrón consistente de advertencias públicas que amplían el menú de opciones (incluida la fuerza), seguidas de ventanas para negociación bajo presión. En el Ártico, la respuesta europea y las inversiones defensivas de Dinamarca elevan el costo de cualquier tentativa unilateral.
En Medio Oriente, las maniobras y la coordinación con socios clave endurecen la disuasión frente a represión interna. En el hemisferio, la ofensiva contra carteles, la desescalada con Colombia y la cooperación energética con Venezuela articulan un mensaje de control territorial y de flujos estratégicos (personas, bienes, energía).
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