Estados Unidos, país que se ha caracterizado históricamente por respetar la independencia de sus instituciones, comienza a tambalear: en un suceso sin precedentes, Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, denunció públicamente una persecución política en su contra, por parte del presidente Donald Trump, para obligarlo a reducir más rápidamente las tasas de interés de la Fed.

Powell recibió una citación para responder ante un jurado las acusaciones por los gastos incurridos en la refacción del edificio de la Fed.
Sin embargo, el propio Powell, que finaliza su mandato en mayo, declaró que esto solo es un “pretexto” en el marco de las constantes críticas y amenazas que ha recibido por parte de Trump por no recortar más rápido las tasas de interés de la Reserva Federal (el banco central norteamericano).
Powell contraataca
“El viernes, el Departamento de Justicia notificó a la Reserva Federal citaciones ante un gran jurado, amenazando con una acusación penal relacionada con mi testimonio ante el Comité Bancario del Senado el pasado junio”, dijo Powell.
“Tengo un profundo respeto por el Estado de derecho y por la rendición de cuentas en nuestra democracia. Nadie—y mucho menos el presidente de la Reserva Federal—está por encima de la ley”, agregó.
Sin embargo, lejos de ceder ante la presión, consideró que “esta acción sin precedentes debe verse en el contexto más amplio de las amenazas y la presión continua de la administración” para bajar los tipos de interés y, en términos más amplios, para una mayor influencia sobre la Fed.
“Esta nueva amenaza no tiene que ver con mi testimonio del pasado junio ni sobre la renovación de los edificios de la Reserva Federal. No se trata del papel de supervisión del Congreso. Esos son pretextos. La amenaza de cargos penales es consecuencia de que la Reserva Federal fije los tipos de interés basándose en nuestra mejor evaluación de lo que servirá al público, en lugar de seguir las preferencias del Presidente”, sentenció.

Powell no está solo
La independencia de la Reserva Federal es fundamental a la hora de mantener un dólar fuerte y estable a nivel internacional. Sin embargo, la posible interferencia del gobierno de Trump le restaría credibilidad al banco central más famoso del mundo.
Justamente, los tres últimos presidentes de la Reserva Federal decidieron respaldar a Powell públicamente. Compararon la situación con la interferencia en la independencia de los bancos centrales que ocurre en países de mercados emergentes con “instituciones débiles”.
“La supuesta investigación penal sobre Powell es un intento sin precedentes de utilizar ataques fiscales para socavar esa independencia”, decía un comunicado firmado por Janet Yellen, Ben Bernanke y Alan Greenspan.
“Así es como se hace la política monetaria en los mercados emergentes con instituciones débiles, con consecuencias altamente negativas para la inflación y el funcionamiento de sus economías en general. No tiene cabida en Estados Unidos cuya mayor fortaleza es el estado de derecho, que está en la base de nuestro éxito económico”, sentenciaron.
Por su parte, el economista jefe de Goldman Sachs, Jan Hatzius, dijo que la situación reforzaría las preocupaciones sobre la independencia de la Fed.
“Es evidente que hay más inquietudes sobre la posibilidad de que la independencia de la Fed se vea amenazada. Las últimas noticias sobre la investigación penal contra Powell realmente han reforzado esas inquietudes”, alertó.
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