En 2025, el terminal Yamal LNG exportó 7,2 mil millones de euros en gas natural licuado hacia Europa, según un informe de la ONG alemana Urgewald. El proyecto ártico ruso aportó casi el 15% de las importaciones totales de GNL de la Unión Europea. Francia se consolidó como el mayor comprador, con 6,3 millones de toneladas que representan el 42% del total, mientras que Bélgica recibió 4,2 millones de toneladas en su terminal de Zeebrugge.

La Unión Europea acordó prohibir las importaciones de gas ruso desde enero de 2028, con el GNL vetado a partir de 2027. Sin embargo, hasta que estas medidas entren en vigor, miles de millones de euros seguirán fluyendo hacia Moscú, lo que contradice la narrativa de presión económica contra Rusia y mantiene abierta una fuente crucial de ingresos para financiar la guerra en Ucrania.
El informe de Urgewald subraya que Rusia depende de los buques rompehielos Arc7, esenciales para transportar GNL desde el Ártico. Estos barcos tienen un rango limitado y dependen de rutas cortas hacia puertos europeos. Sin acceso a estas rutas, las operaciones de Yamal quedarían paralizadas, especialmente en los meses de invierno.

Mientras tanto, Estados Unidos intensifica su presión sobre Europa para acelerar el embargo energético. En octubre de 2025, el presidente Donald Trump sancionó a Rosneft y Lukoil, las dos mayores petroleras rusas. En enero de 2026, el Senado estadounidense se prepara para votar un proyecto de sanciones secundarias que afectaría a países como China, Brasil e India, compradores clave de hidrocarburos rusos. De aprobarse, el cerco financiero contra Moscú se ampliaría, buscando reducir los ingresos que sostienen la guerra en Ucrania.
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