Alcanzando casi una semana desde la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, la situación en Venezuela ha entrado en una fase de intensa evolución y de implicancias regionales. Más allá de la operación misma, una serie de eventos recientes —desde acciones sobre buques petroleros hasta movimientos diplomáticos y económicos— han colocado al país sudamericano en el centro de un debate geopolítico amplio, con efectos que comienzan a sentirse tanto en Caracas como en otros puntos del Caribe y América Latina. En este contexto, Escenario Mundial continúa reportando desde Puerto Rico, unos de los puntos claves del esquema estratégico de Washington en el Caribe.

El pasado 3 de enero, Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro en una operación que Washington calificó como “quirúrgica”. Desde entonces, el escenario venezolano parece haberse fragmentado en múltiples frentes: político, energético y diplomático.En Caracas, la ausencia del líder chavista fue cubierta con la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta interina, una figura con peso propio dentro del régimen y cuya legitimidad enfrenta cuestionamientos tanto internos como externos. Esta transición, decretada por el Tribunal Supremo de Justicia, marca el inicio de una etapa de reorganización institucional en medio de un vacío de poder que aún no encuentra un rumbo claro.
Plan Estadounidense: estabilidad, recuperación y transición
Desde Washington, las autoridades han comenzado a exponer los pasos que pretenden seguir en Venezuela tras la captura del mandatario. Según lo expresado por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marc Rubio, la estrategia contempla tres fases: estabilización del país, recuperación de la economía y finalmente, una transición política que incluya elementos democráticos y electorales, aunque sin un cronograma definido a corto plazo.

Esta hoja de ruta apunta, en teoría, a “garantizar una transición segura y juiciosa” que permita reordenar el aparato estatal y fomentar una apertura política que pueda ser aceptada tanto por actores nacionales cómo por aliados internacionales. Sin embargo, varios analistas han señalado que la primera fase de esta estrategia – la estabilización – podría prolongarse por meses o incluso años, dependiendo de la respuesta de las fuerzas políticas venezolanas y de la relación con actores externos.
Venezuela y su petróleo: nuevo campo de tensiones
La agenda energética ha sido otro punto clave en estos últimos días. Noticias recientes indican que Estados Unidos ha incautado buques petroleros vinculados al comercio de crudo venezolano, intensificando presiones sobre países cómo Rusia y China en torno al control de recursos energéticos.
Paralelamente, existe un acuerdo en discusión que permitiría a Washington recibir entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolana, una propuesta que implica una reconfiguración de las exportaciones de crudo y que ha generado tensiones geopolíticas adicionales, con Pekín y Moscú observando de cerca estos movimientos. Estos desarrollos evidencian que la dimensión del conflicto va más allá de una coyuntura de política interna: se trata también de una reconfiguración en la competencia por el recurso venezolano, con implicancias directas en los mercados globales y en la dinámica estratégica entre grandes potencias.

La mirada regional y global
La sucesión de eventos en Venezuela no solo ha captado la atención de Washington y de Caracas, sino también de gobiernos y organizaciones de todo el mundo. Las reacciones internacionales, desde declaraciones políticas hasta análisis estratégicos, reflejan la complejidad de la crisis y la interconexión entre factores políticos , económicos y de seguridad.
El contexto actual plantea preguntas clases: ¿Podrá Washington implementar su plan de transición sin enfrentar una fuerte resistencia interna o internacional? ¿Que rol jugarán los actores cómo China y Rusia en la nueva configuración del poder en Caracas?

Otras señales
Finalmente, entre los movimientos recientes también se encuentra la liberación de personas detenidas en el Helicoide, un emblemático centro de detención política en Caracas. Aunque aún no se ha precisado el número exacto de liberaciones, la medida fue interpretada por observadores cómo un gesto hacia la pacificación y un intento de fomentar una discusión más amplia sobre derechos humanos y reconciliación nacional.
Con un proceso con múltiples frentes abiertos y sin un rumbo aún claro, las últimas señales reflejan un proceso prolongado, con implicancias que van más allá de las fronteras y con un tablero geopolítico regional en reconfiguración. Desde Puerto Rico y el Caribe, donde la presencia de medios estadounidenses y actividad estratégica continúa siendo notable, Escenario Mundial seguirá informando sobre cada uno de estos desarrollos, ofreciendo contexto y análisis desde el corazón de los hechos.
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