En un comunicado difundido este sábado 3 de enero de 2026, la Cancillería argentina reafirmó los “legítimos e imprescriptibles” derechos de soberanía de la Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, al conmemorarse 193 años de la ocupación británica de 1833. El texto volvió a colocar en el centro la disputa reconocida por Naciones Unidas y apuntó directamente contra Londres por su negativa a negociar y por el otorgamiento de licencias para explotar recursos naturales en el área en disputa.

El comunicado recuerda que el 3 de enero de 1833 fuerzas del Reino Unido ocuparon las islas “quebrantando la integridad territorial” argentina y desalojando a las autoridades y población “legítimamente establecidas”, sustituyéndolas por súbditos británicos. Cancillería subrayó que se trató de un acto realizado “en tiempo de paz” y contrario al derecho internacional, y remarcó que nunca fue consentido por la Argentina, que desde entonces sostiene protestas diplomáticas “inmediatas y sostenidas” hasta la actualidad.
ONU: disputa reconocida y negociación bilateral
En el núcleo diplomático del documento aparece la referencia a la resolución 2065 (XX) de la Asamblea General de la ONU, que reconoce la existencia de una disputa de soberanía e insta a Argentina y Reino Unido a resolverla por la vía de negociaciones bilaterales. En ese marco, el comunicado reiteró la posición argentina de que no resulta aplicable el principio de libre determinación en el caso Malvinas, y recordó que el llamado a negociar fue respaldado en múltiples foros regionales e internacionales.
La Cancillería sumó un punto de alto valor político para 2026: este año se cumple el 50° aniversario de la resolución 31/49 de la Asamblea General, que insta a las partes a abstenerse de adoptar decisiones que impliquen modificaciones unilaterales mientras la controversia esté abierta. La mención no es menor porque busca reforzar la idea de que, además de negociar, existe un mandato internacional de evitar hechos consumados en el área en disputa.

El texto sostuvo que el Reino Unido “persiste” en su negativa a negociar y en la realización de actos unilaterales en la zona, entre ellos el otorgamiento “ilegal e ilegítimo” de licencias para la explotación de recursos naturales, tanto en pesca como en hidrocarburos. En esa línea, el Gobierno argentino expresó su “más enérgico rechazo” a esas actividades y afirmó que reserva sus derechos para ejercer acciones orientadas a impedir su desarrollo, proteger los recursos naturales y salvaguardar sus derechos soberanos.
El comunicado cierra reafirmando la disposición argentina a reanudar negociaciones bilaterales con el Reino Unido para encontrar una solución pacífica y poner fin a la “situación colonial especial y particular” en el Atlántico Sur. En términos prácticos, el mensaje combina memoria histórica y presión diplomática: fija el encuadre legal, actualiza la disputa con el aniversario de la 31/49 y vuelve a colocar a los recursos naturales como punto de choque.
En un contexto donde Malvinas reaparece con fuerza en la agenda regional por presencia militar, pesca y proyección antártica, la Cancillería eligió el 3 de enero para dejar una definición de continuidad: la disputa sigue abierta, la negociación sigue pendiente y la Argentina busca sostener —también en el terreno político— que la soberanía no es un reclamo simbólico, sino un conflicto vigente con impacto estratégico en el Atlántico Sur.
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