Pilotos rusos de MiG-31 acusan que los servicios de inteligencia de Ucrania quisieron sobornarlos para que deserten

El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) anunció que desbarató una operación de Ucrania que, según su versión, intentaba reclutar pilotos rusos de los cazas MiG‑31 para que huyeran con uno de los aviones armados con el misil hipersónico Kinzhal hacia territorio europeo.

Uno de los cazas rusos MiG-31. (foto Alex Beltyukov)

Según el FSB, los servicios de inteligencia de Ucrania, en coordinación con agentes del Secret Intelligence Service de Reino Unido, ofrecieron hasta 3 millones de dólares y ciudadanía europea a los pilotos rusos que aceptaran llevar a cabo el plan.

La operación —que, según Moscú, se gestó desde el otoño de 2024— contemplaba desviar el MiG-31 equipado con el Kinzhal hacia la base aérea de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en la ciudad rumana de Constanța, donde sería derribado para generar una “provocación a gran escala”.

Rusia denuncia que Ucrania también contó con el respaldo organizaciones independientes

El FSB también implicó a la organización de investigación independiente Bellingcat como fachada para contactar a los pilotos de MiG-31, acusando a sus miembros de actuar como agentes encubiertos en la trama. Hasta el momento, ni Ucrania ni el Reino Unido emitieron una declaración oficial al respecto. Medios internacionales como Reuters no pudieron verificar de forma independiente los detalles del reclamo ruso.

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