La reasignación de activos militares de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos hacia el Indo-Pacífico en un escenario de conflicto con China podría dejar a Europa expuesta a un ataque por parte de Rusia, según un estudio reciente del Center for a New American Security (CNAS). El informe advierte que la reducción de capacidades en el continente erosionaría la credibilidad de la OTAN y generaría una ventana de oportunidad para Moscú.
De acuerdo con el documento, sistemas de defensa antiaérea, drones, aviones de patrulla marítima y destructores desplegados en Europa serían reubicados en caso de un choque militar en el estrecho de Taiwán. Esto incluiría recursos clave como los sistemas Patriot desplegados en Alemania y Europa del Este, así como aeronaves P-8 Poseidon y buques de la Marina estadounidense con base en Rota, España.

El general Alexus Grynkewich, comandante del Mando Europeo de Estados Unidos (EUCOM) y actual comandante supremo aliado en Europa, ya había anticipado este escenario en julio, al señalar que la Alianza podría enfrentar un conflicto en dos frentes contra Rusia y China para 2027. “Vamos a necesitar cada sistema, cada pieza de equipo y munición disponible para prevalecer”, afirmó durante una conferencia de seguridad en Wiesbaden.
El estudio sostiene que, en caso de una ofensiva china sobre Taiwán, es probable que el presidente Xi Jinping coordine con su par ruso, Vladimir Putin, abriendo la posibilidad de una escalada global. Frente a este panorama, Washington espera que los aliados europeos asuman una mayor responsabilidad en la defensa convencional del continente.

No obstante, persisten deficiencias críticas. La falta de plataformas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento en Europa —tanto satelitales como aéreas— podría degradar la capacidad de alerta temprana frente a movimientos rusos. Asimismo, las limitaciones en transporte estratégico (C-17 y tanqueros KC-135) afectarían la movilidad de tropas, replicando lo observado tras la invasión rusa a Ucrania en 2022, cuando varios aliados dependieron de Estados Unidos para trasladar refuerzos al flanco oriental.
El CNAS alerta además que los retrasos en refuerzos darían margen a Moscú para ejecutar un “fait accompli” sobre los Estados bálticos, tomando territorio antes de que la OTAN pudiera responder. A ello se suma la escasez de municiones: aunque Europa ha incrementado la producción tras la guerra en Ucrania, los niveles siguen siendo insuficientes para sostener un conflicto de gran escala sin depender de los arsenales estadounidenses.
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