El ataque perpetrado por Israel en Doha -capital de Qatar- dejó múltiples heridos y fallecidos, así como también un amplio rechazo de la comunidad internacional, que observa en las ofensivas israelíes una falta de coherencia discursiva y un creciente ímpetu por continuar su guerra contra Hamás. Contraria es la postura del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien confirmó que el ejército israelí llevó a cabo “un ataque selectivo contra la cúpula de la organización terrorista Hamás”.

“Los miembros de la cúpula que fueron atacados dirigieron las actividades de la organización terrorista durante años, y son responsables directos de llevar a cabo la masacre del 7 de octubre y de librar la guerra contra el Estado de Israel”, declaraba un comunicado de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), en referencia a los atentados dirigidos por Hamás en el sur de Israel el 7 de octubre de 2023. Además, confirmaba que “se tomaron medidas para minimizar el daño a las personas no implicadas, incluido el uso de armas de precisión e información de inteligencia adicional” antes de realizar el ataque.
De mediador a blanco: el ataque que rompió un equilibrio regional
Qatar ha sido un mediador clave en las conversaciones de alto el fuego entre Israel y Hamás, así como también el país sede de la mayor base militar estadounidense de la región, la base aérea de Al Udeid. Israel ha realizado diversos ataques en Líbano, Yemen y Siria, pero Qatar se encontraba “fuera del radar”. Se cree que el ataque fue dirigido contra el equipo negociador de Hamás, reunido en Doha para estudiar la última propuesta de alto el fuego presentada por Estados Unidos.

Por el momento, se confirmó que seis personas han fallecido producto del ataque. Según comunicó el grupo islamista, entre los muertos se encuentra el hijo del principal negociador del grupo, Khalil al-Hayya, sumado a Jihad Labad (Abu Bilal), director de la oficina de al-Hayya; Abdullah Abdul Wahid (Abu Khalil); Moamen Hassouna (Abu Omar); Ahmed Al-Mamluk (Abu Malik); y el cabo Badr Saad Mohammed Al-Humaidi, miembro de las fuerzas de seguridad internas de Qatar.
Fue el primer ataque de este tipo de Israel contra Qatar, lo que generó una rápida condena en toda la región y fuera de ella. Desde Naciones Unidas lo han calificado como “violación flagrante” de la soberanía y la integridad territorial de Qatar. Y si bien, como fue mencionado anteriormente, el país alberga la mayor base militar estadounidense de la región, no ha habido comentarios inmediatos de Washington.
Condena global y advertencias regionales
Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores qatarí condenaron “en los términos más enérgicos el cobarde ataque israelí”, mientras que el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, calificó los ataques aéreos de “violación flagrante” de la soberanía y la integridad territorial de Qatar, añadiendo que todas las partes en la guerra de Gaza deben esforzarse por lograr un alto el fuego permanente en lugar de frustrar las perspectivas de alcanzarlo.
Por otro lado, Arabia Saudita condenó y denunció “en los términos más enérgicos la brutal agresión israelí y la flagrante violación de la soberanía del Estado hermano de Qatar”, añadiendo “su plena solidaridad” y advirtiendo sobre las “graves consecuencias derivadas de la persistencia de la ocupación israelí en sus transgresiones criminales y su flagrante violación de los principios del derecho internacional y de todas las normas internacionales”.
Turquía enfatizó en que tal ataque “mientras prosiguen las conversaciones de alto el fuego demuestra que Israel no pretende alcanzar la paz, sino continuar la guerra”, y similares declaraciones surgieron de Emiratos Árabes Unidos. “La seguridad de los Estados árabes del Golfo es indivisible, y nos solidarizamos en cuerpo y alma con el hermano Estado de Qatar”, expresó el asesor diplomático del presidente de los EAU, Anwar Gargash.

Kuwait emitió una declaración a través de su Cancillería condenando “la brutal agresión contra el Estado de Qatar por parte de las injustas fuerzas israelíes”, al igual que Jordania, que añadió que “constituye una violación de la soberanía de un Estado árabe y es una escalada provocadora peligrosa e inaceptable que empuja a la región hacia una mayor violencia y conflicto”. Irán también calificó el ataque de “flagrante violación” y una “acción extremadamente peligrosa y criminal”, mientras que Irak lo catalogó como “acto cobarde”, expresando su “pleno apoyo” a Qatar para hacer frente a cualquier agresión.
El vicepresidente del Estado de Palestina y vicepresidente del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina, Hussein al-Sheikh, eclaró: “Condenamos enérgicamente el atroz ataque israelí dirigido contra el hermano Estado de Qatar”. De la misma manera, desde el Gobierno en Gaza afirmaron que “la ocupación israelí cometió un cobarde crimen de asesinato en el corazón de la capital qatarí, Doha, Estado mediador en las negociaciones entre la resistencia palestina y la ocupación”. Incluso el grupo armado palestino Yihad Islámica calificó el atentado de “flagrante acto criminal”, al igual que los hutíes de Yemen, afirmando que los países árabes y musulmanes deben “prestar atención” a los planes de Israel antes de que sea demasiado tarde.
Desde Europa, sólo Francia calificó el ataque como “inaceptable, sea cual sea el motivo”, y expresó su solidaridad con el país árabe. Mientras tanto, el portavoz oficial del primer ministro briitánico, Keir Starmer, declaró a la prensa que el Reino Unido no tenía conocimiento previo del atentado, y afirmó que se trataba de “una operación dirigida por Israel” y de “una operación totalmente independiente”.
A la condena internacional contra el ataque israelí en Qatar se sumaron Pakistán, Líbano, Marruecos, Siria; Sudán; Maldivas; Egipto; Argelia; Omán y el Consejo de Cooperación del Golfo
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