Desde el martes 9 de julio hasta el jueves 11 del corriente mes, la icónica ciudad de Washington, DC., capital de los Estados Unidos de América, será testigo del evento político de índole militar más importante en el mundo occidental: la cumbre de la OTAN.

Pero esta edición será diferente a las acontecidas previamente, ya que Occidente se encuentra con su atención posada sobre múltiples actuales y futuros escenarios de conflicto, siendo la guerra Israel-Hamás (y un potencial conflicto con Hezbollah), la guerra entre Rusia y Ucrania y las tensiones entre China y Taiwán los principales ejes sobre los cuales harán énfasis los líderes de la alianza. Aunque todo parece indicar que la cumbre tendrá nuevamente al conflicto encabezado por Volodímir Zelenski y Vladimir Putin como estrella principal.

La vital importancia de Ucrania para la OTAN

El conflicto en Ucrania será el tema central de la próxima cumbre de la OTAN en Washington, DC. Aunque la alianza sigue enfocándose en amenazas desde todas las direcciones, la guerra ha desestabilizado por completo la seguridad en Europa. La membresía de Ucrania en la OTAN, incluso una invitación para unirse, no está en la agenda, pero el apoyo a Kiev y su relación con el bloque será el tema crítico y controvertido en las discusiones de la cumbre y más allá. La situación en el frente ucraniano seguirá impulsando la política de seguridad en Europa y en la alianza en general.

A una semana del encuentro, el “paquete” para Ucrania aún no está finalizado. El tema más controvertido sigue siendo el lenguaje sobre el futuro del país en la alianza. En la cumbre de Vilna del año pasado, los aliados adoptaron una postura cautelosa sobre la membresía de Ucrania. Subrayaron que “el futuro de Ucrania está en la OTAN” y afirmaron que la membresía se dará “cuando los Aliados estén de acuerdo y se cumplan las condiciones”, pero no proporcionaron directrices. Fuentes en la sede de la OTAN dicen que el borrador actual incluye una referencia al “puente de Ucrania hacia la OTAN”, lo cual se considera una declaración aún más débil que la ofrecida en Vilna.

Otros elementos del paquete de Ucrania parecen más prometedores. Hay acuerdo en que la OTAN asumirá, del “Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania” liderado por EE.UU., la coordinación de la ayuda militar a Ucrania. Esto dará al proceso una mayor institucionalización, haciéndolo más resistente a cambios políticos en los estados miembros de la OTAN. También ayudará a coordinar el apoyo militar (planes de defensa y entrenamiento conjunto) y a aumentar la interoperabilidad de las fuerzas. Un segundo acuerdo creará un fondo para estabilizar la provisión de ayuda militar a Ucrania. El fondo, según lo previsto, financiaría 40 mil millones de dólares anuales en asistencia, suficiente para que Kiev mantenga la lucha contra Rusia, pero insuficiente para una defensa más robusta, y mucho menos para una ofensiva. La cumbre de Washington también creará un puesto civil senior para supervisar las relaciones entre la OTAN y Ucrania, dando a este proceso una voz autorizada que podría convertirse en defensora de una integración más profunda.

Lithuania to raise issue of Ukraine's membership at NATO summit in  Washington | RBC-Ukraine
Un aspecto crucial de la estrategia de la OTAN hacia Ucrania que probablemente no cambiará en la cumbre es el reconocimiento por parte de los principales aliados de que apoyar a Ucrania “todo el tiempo que sea necesario” no está funcionando. La OTAN necesita cambiar a una estrategia de “todo lo que sea necesario”.

El Sur Global, relegado a un segundo plano

Durante 75 años, la estrategia de la OTAN hacia su flanco sur ha sido secundaria en comparación con las necesidades más exigentes y existenciales en el Este. En un momento de guerra en Ucrania y de una confrontación cada vez más peligrosa con Rusia, los desafíos de seguridad que emanan del Sur, desde África hasta el Golfo Pérsico, no ocuparán el primer lugar en la agenda de la cumbre de la alianza en Washington, DC. Sin embargo, estos desafíos son cruciales para la seguridad transatlántica por derecho propio y como un elemento en el conflicto con Moscú.

Para ello, la OTAN ha elaborado una lista con tres factores que deben ser considerados para reforzar su participación en el Sur Global. Primero, los aliados necesitan contrarrestar a Rusia en esa región como parte del fortalecimiento general de la disuasión y la defensa. Aunque el Mar Mediterráneo, África y el Golfo Pérsico pueden no ser el centro de gravedad en la confrontación con Moscú, son lugares donde los intereses de Rusia y la OTAN, y a menudo las fuerzas de los estados miembros, entran en contacto. En este contexto, Siria, Libia y el Sahel son puntos críticos potenciales junto con otros más obvios en el Báltico y el Mar Negro. A diferencia de la situación en el flanco oriental, donde la OTAN ha tenido que crear nuevas fuerzas e infraestructuras, el flanco sur del bloque ya cuenta con una gran cantidad de recursos, incluidas fuerzas aéreas y navales sustanciales. Aquí, la advertencia y la planificación son las prioridades, más que la nueva inversión.

Segundo, un conjunto de misiones específicas tendrá su centro de gravedad en el flanco sur. Estas misiones son directamente relevantes para la prevención y gestión de crisis, una tarea central de la OTAN. Las misiones en esta área incluyen la lucha contra el terrorismo, la seguridad marítima, la protección de infraestructuras submarinas y la defensa antimisiles. El conflicto en curso en Gaza y Líbano y el potencial de una mayor escalada con Irán subrayan el riesgo. Los continuos ataques a la navegación en el Mar Rojo y la amenaza de Hezbollah de atacar activos energéticos y otros en el Mediterráneo Oriental afectan directamente los intereses de seguridad de la OTAN. Estas son misiones para las cuales las fuerzas de la alianza están bien capacitadas.

Tercero, las asociaciones regionales seguirán siendo esenciales, pero no son un sustituto de una estrategia más explícita. La falta de una clara estrategia para el sur ha inhibido una cooperación efectiva con los socios existentes en el Mediterráneo meridional y el Golfo Pérsico. La OTAN puede necesitar desarrollar nuevos lazos institucionales en África a medida que esta región se vuelve más importante para la seguridad transatlántica. La combinación de desafíos militares y no militares también hace del Sur un área prometedora para la cooperación OTAN-Unión Europea y así, poder desplegar su influencia en las áreas mencionadas.

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Estados Unidos y la OTAN en su conjunto ha fracasado en su estrategia para con África.

Las elecciones presidenciales en Estados Unidos pueden ser un obstáculo para la cumbre

La agenda de la OTAN también competirá por atención con la carrera presidencial de EE.UU. Tras un reciente fallo de la Corte Suprema sobre la inmunidad presidencial y el primer debate presidencial, el presidente Biden y el expresidente Trump están intensificando sus campañas. Pocos días después de la conclusión de la cumbre, Donald Trump será el protagonista en la Convención Nacional Republicana, que se celebrará del 15 al 18 de julio en Milwaukee, Wisconsin.

Dado que Estados Unidos es uno de los miembros fundadores de la OTAN y contribuye con el mayor contingente militar a la alianza, la elección estadounidense es muy relevante para los aliados de la OTAN, siendo esto especialmente cierto ya que los dos candidatos tienen posiciones distintas sobre la OTAN. Cuando asumió el cargo en 2021, el presidente Joe Biden declaró que “las alianzas que tienen los Estados Unidos son nuestro mayor activo.” 

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Las elecciones en Estados Unidos serán seguidas muy de cerca por los miembros de la OTAN.

Los aliados de la OTAN han estado en el centro de la respuesta liderada por EE.UU. a la invasión de Ucrania por parte de Rusia. En contraste, el enfoque más transaccional de Trump hacia las alianzas de EE.UU.—lo que, según Trump, lo llevó a animar a Rusia a “hacer lo que quieran” con los aliados que no “pagan sus cuentas” cuando estaba en el cargo—ha generado una preocupación generalizada en Europa sobre las políticas de la OTAN en una posible segunda administración de Trump. Esta preocupación persiste a pesar de los aumentos significativos en el gasto en defensa por parte de los aliados europeos en los últimos años—el nivel de gasto promedio entre los aliados no estadounidenses ahora supera el 2 por ciento de su PIB combinado, y sigue aumentando—lo cual fue la principal crítica de Trump hacia la OTAN.

La próxima cumbre de la OTAN en Washington, DC, promete ser un evento de gran relevancia en el escenario político-militar occidental. Con múltiples conflictos actuales y futuros en el foco, la cumbre ofrecerá una oportunidad para que la OTAN articule una estrategia más clara y explícita para estas áreas. Con la cumbre a la vuelta de la esquina, la expectación crece sobre cómo estos temas se desarrollarán y qué decisiones se tomarán para enfrentar los desafíos de seguridad globales y mantener la cohesión de la alianza en un mundo cada vez más complejo y polarizado.

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Fuente: OTAN / CSIS

Juan Ignacio Máscolo
Estudiante de Relaciones Internacionales (USAL). Coordinador del Observatorio de Política Internacional en el Centro de Estudios Estratégicos en Relaciones Internacionales (CEERI). Disertante para la Asociación de Estudios en Relaciones Internacionales Argentina (AERIA). Interesado en África, Estados Unidos y la economía internacional.

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