La tensión en las rutas marítimas del Mar Rojo se ha intensificado después de que un petrolero de propiedad y operación china fuera atacado por misiles disparados por los rebeldes hutíes de Yemen, solo días después de que Pekín asegurara que sus naves transitaban sin riesgos por esa vía naval estratégica. Según el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), los insurgentes hutíes, respaldados por Irán, lanzaron inicialmente cuatro misiles antibuque en dirección al Huang Pu, un buque cisternas de bandera panameña pero de propiedad y operación chinas. Un quinto misil finalmente impactó contra el navío, provocando un incendio que fue extinguido en media hora.

El ataque ocurrió el sábado mientras el Huang Pu navegaba por aguas del Mar Rojo frente a las costas de Yemen, una zona controlada por los hutíes. Aunque el buque emitió una señal de socorro, no solicitó asistencia externa, indicó el CENTCOM.

Esta nueva agresión de los rebeldes chiitas yemeníes contradice sus propias declaraciones previas de que no atacarían embarcaciones de China, su principal aliado en la región. “Los hutíes atacaron al MV Huang a pesar de haber dicho antes que no lo harían contra buques chinos”, denunció el ejército estadounidense.

El incidente se produce en medio de una escalada de los ataques hutíes contra el tráfico marítimo en el Mar Rojo. En los últimos cuatro meses, la milicia ha lanzado decenas de misiles y drones contra buques que transitan esta vital ruta comercial, supuestamente en solidaridad con los palestinos de Gaza.

Aunque no se reportaron víctimas, el ataque al petrolero chino representa una grave amenaza para la libertad de navegación en el Mar Rojo y podría tensar las relaciones entre China e Irán, el principal proveedor de armamento a los hutíes.

Tras el ataque, fuerzas estadounidenses abatieron seis drones más lanzados por la milicia chiita, cinco de los cuales cayeron al mar. El sexto alcanzó a ingresar en territorio controlado por los insurgentes en Yemen, según el CENTCOM.

Estados Unidos lidera una coalición multinacional para proteger el tráfico marítimo en el Mar Rojo y ha intensificado sus ataques contra blancos hutíes en Yemen desde enero, en un intento por disuadir las agresiones contra la navegación comercial.

Por su parte, China había asegurado recientemente que las rutas del Mar Rojo eran seguras para sus embarcaciones, en momentos en que Pekín busca consolidar su influencia económica y militar en esta estratégica región.

El ataque al Huang Pu representa un desafío directo a esas afirmaciones chinas y podría obligar a Pekín a replantearse su papel en el prolongado conflicto en Yemen, que ha dejado miles de muertos y una catastrófica crisis humanitaria.

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Redacción
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