El pasado viernes, el ejército de Israel afirmó en un comunicado que se llevó a cabo un ataque aéreo contra una instalación militar en la localidad de Quneitra, en el sur de Líbano, que causó la muerte de varios miembros de Hezbollah. “En el ataque, varios terroristas murieron”, especifica el documento. 

El ejército también afirmó que atacó “otra infraestructura militar de Hezbollah en la zona de la aldea”, teniendo en cuenta que las tensiones en la frontera Israel-Líbano han aumentado considerablemente. Los enfrentamientos también han aumentado y se catalogan, actualmente, como los más mortíferos -considerando que ambas partes se caracterizan por tener escaramuzas desde hace varios años-.

Mientras que Hezbollah perdió a dos de sus miembros, también fallecieron tres del Movimiento Amal, una organización política chií moderada del Líbano. Las operaciones hostiles de ambas partes no solo continuaron, principalmente desde que Hezbollah abrió el frente sur “para apoyar a la Franja de Gaza”, sino que ya llevan varios días entre ataques y bombardeos por parte del ejército israelí y de los combatientes de Hezbollah.

Militantes y simpatizantes de Hezbollah asisten al funeral de Ali al-Debs, uno de los comandantes del grupo militante asesinado por un ataque aéreo israelí dos días antes, en la ciudad de Nabatieyh, en el sur de Líbano. Fuente: AFP

En este contexto, el ministro provisional de Asuntos Exteriores, Abdallah Bou Habib, dio instrucciones al representante permanente de Líbano ante la ONU para que presentara el viernes una queja ante el Consejo de Seguridad de la ONU. La misma subrayaba que los ataques de Israel “violaron la soberanía de Líbano y la seguridad de su territorio y sus ciudadanos, y desafiaron todas las resoluciones de la ONU que obligan a Israel a poner fin a sus violaciones de la soberanía libanesa y a poner fin a su ocupación de territorios libaneses, incluida la Resolución 1701”. 

Asimismo, la queja añade que “lo preocupante es que esta escalada se produce en un momento en que se intensifican los esfuerzos internacionales y las gestiones diplomáticas para distender la situación, y mientras Líbano reitera su rechazo a la guerra y ofrece una hoja de ruta para una seguridad sostenible en el sur. Esto nos lleva a instar a la comunidad internacional a que presione a Israel para que frene su actual escalada de hostilidades y ponga fin a la agresión israelí contra Líbano y su pueblo, a fin de evitar la expansión del conflicto y una guerra regional destructiva a gran escala que será difícil de contener.”

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Redacción
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