En medio de la guerra en Ucrania, Rusia ha adoptado una estrategia única al reponer constantemente su inventario militar, aunque a costa de sacrificar calidad por cantidad, según un informe del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS).

Desde el lanzamiento de la operación a gran escala en febrero de 2022, Rusia ha perdido cerca de 8.800 vehículos de combate, incluyendo más de 3.000 tanques. Sorprendentemente, ha logrado reactivar entre 1.180 y 1.280 carros de combate principales y alrededor de 2.470 vehículos de combate de infantería y blindados de transporte de tropas almacenados en 2023, según el informe “The Military Balance 2024” presentado por el IISS.

Analistas del IISS señalan que imágenes disponibles comercialmente revelan la existencia de instalaciones de reacondicionamiento, como 10 bases centrales de reserva de tanques, 37 bases mixtas de almacenamiento y un mínimo de 12 centros de almacenamiento de artillería. Esto sugiere que Rusia podría mantener su actual ritmo de desgaste durante 2 o 3 años más, incluso más.

A pesar de este reabastecimiento constante, la estrategia de confiar en equipos antiguos reacondicionados tiene sus desafíos. Según Bastian Giegerich, director del IISS, “los vehículos que salen de las instalaciones de producción rusas en la mayoría de los casos no son nuevos. Al hacerlo, el país tiene que sacrificar calidad por cantidad”.

Además, el ejército ruso ha enfrentado problemas en sus esfuerzos de reclutamiento, manteniendo a la mayoría de las unidades por debajo de los efectivos establecidos. La falta de oficiales de reemplazo y el limitado tiempo de entrenamiento asignado han afectado la eficacia en combate de muchas unidades, según el informe.

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Redacción
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