El gobierno de Javier Milei cumplió una semana, pero ya concretó algunas de las propuestas que se anunciaron en el proceso de la campaña electoral: sacudir la política local e internacional con las primeras decisiones políticas – económicas. Estas que son anunciadas tanto los ministros de las diferentes carteras como el vocero presidencial que diariamente nos desayuna las novedades del flamante gobierno que asumió el 10 de diciembre, marcan el pulso de la realidad argentina de acá a los cuatro años próximos. 

En este marco de transformación la política exterior no es ajena. Desde antes de asumir el mando del Ejecutivo, Milei dio señales de lo que iba a ser su gestión con los países del Sistema Internacional. En sus propias palabras, tanto para la prensa como en los debates presidenciales, expresó: “Nuestro alineamiento de geopolítica es Estados Unidos e Israel, esa es nuestra política internacional. Nosotros no nos vamos a alinear con comunistas. Creo que el comercio debe ser libre”. 

Con esta primera concepción, el gobierno de Milei estreno un nuevo capítulo de la Política Exterior Argentina. Desde la ratificación de los resultados comenzaron a llegar las primeras señales del ordenamiento que pretende el presidente con y para el exterior. Ya sea con las felicitaciones de los presidentes, como también aquellos que se acercaron, y se ausentaron, de la asunción presidencial. 

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En ese sentido, el primer desafío que enfrenta Milei es la relación con las potencias a nivel mundial. El “alineamiento” que se propuso choca con la realidad del país, ya que si bien se estipuló un nuevo ciclo de acercamiento con los Estados Unidos, la relación con China implica una serie de desafíos, obligaciones y oportunidades que no deberían ser relegadas por la nueva administración. La relación “tensa” que se instauró con China desde tiempos de campaña choca con la realidad que suscita las conversaciones con Pekín y los lazos que esta representan. 

Tanto es así que la “rectificación” llegó con la carta que entrego el Ejecutivo a Wu Weihua, que es el tercer hombre de poder en China. Este escrito está dirigido al presidente Xi Jinping, en el cual se pidió una extensión del SWAP de 5000 millones de dólares. Así, Milei desde que asumió el mando no quiso criticar mucho el régimen chino y se encamina hacia él pragmatismo puro. La Argentina necesita de China para afrontar los compromisos crediticios internacionales, especialmente con el Fondo Monetario Intencional.

El curso de los actuales conflictos del Sistema Internacional 

Otro eje que debe enfrentar la Política Exterior son el actual conflicto entre Israel y Hamás y la guerra ruso-ucraniana. En este contexto donde los conflictos afectan los posicionamientos internacionales, Milei afirmó ha expresado la intención de trasladar la embajada argentina en Israel a Jerusalén, marcando un gesto significativo. Además, la reciente abstención de Argentina en la votación de la ONU sobre un alto el fuego en la Franja de Gaza señala un cambio en la postura diplomática del país bajo el nuevo gobierno.

En este contexto, Argentina ha optado por la abstención, marcando un cambio crucial respecto a la administración anterior. Anteriormente, el gobierno de Alberto Fernández había votado a favor de resoluciones similares que pedían una “tregua humanitaria inmediata, duradera y sostenida que conduzca al cese de las hostilidades”. Sin embargo, con la asunción de Milei, se observa una nueva postura, siendo la primera vez que Argentina se abstiene en una votación de este tipo. Este hecho sugiere un giro en la posición diplomática del país bajo el liderazgo del presidente Milei.

Por otro lado, se vio un cambio abrupto con respecto al posicionamiento de Argentina con respecto a la guerra entre Rusia y Ucrania.  Durante la campaña electoral, Milei y su equipo criticaron abiertamente las acciones de Rusia, distanciándose de la postura que previamente había mantenido Argentina. Este cambio se ha evidenciado no solo en discursos sino también en acciones concretas.

Un momento crucial que marcó esta nueva orientación fue la presencia del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en la asunción de Milei. Durante este encuentro, Zelenski expresó su agradecimiento y prometió apoyo por parte de Ucrania al nuevo gobierno argentino. Esta muestra de solidaridad refleja un cambio significativo en las relaciones bilaterales y plantea la posibilidad de una colaboración más estrecha entre ambos países en el futuro.

Además, durante la campaña electoral, se lanzaron críticas hacia Rusia, denunciando sus acciones en el conflicto ruso-ucraniano. Este posicionamiento ha generado expectativas sobre cómo Argentina manejará su relación con Rusia bajo el liderazgo de Milei.

Además, se ha especulado sobre la posibilidad de que Argentina proporcione ayuda militar y política a Ucrania en el marco del conflicto. Esto, de concretarse, marcaría un cambio significativo en la Política Exterior Argentina y podría tener implicaciones en las relaciones con otras potencias internacionales. La determinación de Milei de ofrecer apoyo a Ucrania podría redefinir la postura del país en un conflicto que puede cambiar la dinámica en distintas áreas donde la guerra abarca. 

El primer viaje como presidente 

Una de las primeras señales que delinean la visión internacional de Javier Milei como presidente es su próximo viaje, marcando un rumbo audaz en la política exterior argentina. Se ha confirmado que Milei participará en el Foro Económico Mundial en Davos a mediados de enero. Sin embargo, lo que destaca aún más es la posibilidad de que extienda su gira para visitar el Vaticano, Israel y Ucrania. Estos destinos con un alto contenido simbólico para el presidente marcan un rumbo de las decisiones del Ejecutivo con el exterior, puesto que como se mencionó anteriormente, la “alineación” con Estados Unidos digita la agenda. 

Para Milei, Davos, único destino confirmado, es el contexto perfecto para explicar su “mirada de la economía en general”.

Argentina actualmente enfrenta grandes desafíos, en un contexto donde la situación interna asecha y dificulta el accionar político, el plano internacional cobra relevancia por las dinámicas que pueda adoptar el presidente en este nuevo proceso de 4 años en el mando del Ejecutivo y como estas pueden afectar al posicionamiento de Argentina con y para el mundo. 

En este nuevo “alineamiento o reordenamiento” el equipo de Cancillería, ahora liderado por Diana Mondino, enfrenta el desafío de equilibrar las decisiones de Política Exterior con las posibles consecuencias. La velocidad con la que el gobierno de Milei ha tomado decisiones en sus primeros días refleja un enfoque innovador, desterrando algunas sospechas sobre el posible accionar del gobierno estelar que comenzó el 10 de diciembre, pero estas decisiones plantean interrogantes sobre cómo se adaptarán estas medidas a largo plazo y como este nuevo enfoque puede o no cambiar las dinámicas actuales del mundo que rodea a Argentina. 

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Alejo Sanchez Piccat
Licenciado en Gobierno y Relaciones Internacionales UADE Maestrando en Defensa Nacional UNDEF Interesado en Seguridad Nuclear y Medio Oriente Contacto directo: asanchezpiccat@esceneariomundial.com

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